20/5/08

Mesa para dos

He visto la poesía

en un pincho de chistorra
tatuado en la pantorrilla de una mujer
que come diariamente en el restaurante.

En el prestigioso cardiólogo
que pide indefectiblemente una Tamborrada
y paga naturalmente con una lechuga.

La veo en el oficinista gris
que se hurga los dientes con un palillo espacio-dental
y piensa en Clint Eastwood masticando tabaco.

La veo en los ojos rasgados del friegaplatos,
en el sudor amarillo que tiñe su rostro contrariado.

Está en las botellas que chocan con más botellas,
en la música progresiva de la máquina de café,
en el hielo que pierde su compostura
y acaso se vuelve del revés.

Sé que la poesía está fuera y está dentro,
que debe ser compartida
en exceso
como la comida que se tira.

Entonces si somos materia orgánica
con fecha de caducidad,
quiero mirar al exterior,
brindar a contratiempo,
comerme los versos sobrantes
y esputar
lo que tiene que ver con la vida
de los demás.

12/5/08

El infierno absorbe calor

El conflicto social no tiene límites.
Las imágenes de la sospecha
atrapadas en la geometría del capital,
viven, por ejemplo
a los pies de la Sagrada Familia.

En la mendiga de luto
la edad de la inocencia es una mentira.
Los turistas japoneses, italianos, polacos...
juegan con la distancia focal,
momifican un templo construido con la fe del dinero,
obvian el hambre de la calle.

Dos policías limpian la zona de indeseables.
Una señora masajea una hamburguesa en el chiringuito
y la ofrece caritativamente a su perro llorón.
¡Oh Gaudí, atropellado por los versos del poeta,
financiado por negreros solidarios con el arte!

Cuando los fieles suban al cielo,
el aire barra las impurezas,
el justo perpetúe la limosna,
o el poder escupa su sangre:
El hombre seguirá olvidando los sueños de libertad
pero la memoria prevalecerá sobre el olvido.

6/5/08

Mientras cae la tarde

Fotografía de Óliver Ojeda



















Un hombre sacude con fuerza a una mujer,
los vecinos comen mientras se anuncia la tragedia en el telediario.
Una mujer instalada en el charco del poder
visita la escalera precintada.
Habla por un micro. Aporta sensibilidad pública.

Nada interrumpe la digestión de la comunidad,
y así como la mierda flota en el inodoro
las leyes se aprueban en el aperitivo de la sala de juntas
entre brindis de agua con gas
y boconadas de aire neo-liberal.

El silencio chorrea por el patio interior,
habita en la telaraña que une a los inquilinos
como el rictus que precede a una llamada telefónica.
Las palabras que el amor entierra
contestan aletargadas cuando cae la tarde.

Las ilusiones podridas,
la guerra de los géneros,
la orden del móvil,
ahora aquí, después golpea:
la invención del crimen
o el azúcar con escalofríos
parecen condenados a vivir largamente.

5/5/08

Conciencia en el escaparate

Fotografía de Silvia Nieto













Sólo hay opinión pública conservadora,
las otras opiniones son opinadas por ésta como marginales,
entre otros, su trabajo es ése,
delimitar lo marginal como lo anormal
y fabricar normalidad, mercado, partido, intereses,
guerras, poder personal, gustos y modas.

La opinión pública es la encargada de ocultar
el aumento de las desigualdades,
justificar la disminución del nivel de vida
por culpa de los inmigrantes,
la ampliación de la jornada laboral
para salvar la crisis del empresariado,
la falta de servicios sociales
para favorecer la competencia,
los fondos de pensiones para generar ahorro,
las tarjetas de crédito para aumentar sus compras,
la corrupción y el fraude generalizados
como casos aislados, localizados y punibles,
la guerra como preventiva y necesaria
y el toque de queda y el acojone de la población
como una medida de responsabilidad política
en pro del orden público insoslayable.

La opinión pública tiene el monopolio del significado
como Telefónica de las comunicaciones, Endesa de la electricidad
o Repsol del petróleo.

La opinión pública no es más que otro de los rostros
del de las mil caras,
la piel y la lengua
del Capital.

Poema Opinión Pública, Circo Sin Pan, de Antonio Orihuela.
La ciudad de las croquetas congeladas, Ediciones Baile del Sol, Tegueste Tenerife, Islas Canarias, 2006.

28/4/08

Acciones de una imagen nómada

Fotografía de Óliver Ojeda

Intelectuales y artistas marginales, migrantes laborales, gitanos, refugiados, los "sin techo", turistas, Rainbow Voyagers, seguidores de la cultura de la caravana, desleales a un "Proyecto Europeo", corsarios, piratas utópicos, virus, nómadas de un tiempo. En definitiva, todos nosotros, los que buscamos la transformación paradójica de pasiva en activa, los que huyen del fetichismo mercantil, los que contradicen una psique sin cuerpo, los enemigos del viejo Consenso, los que siguen las estrellas del desierto y habitan interzonas, oasis fortificados y escondidos en las rutas secretas de las caravanas, pedazos "liberados de jungla" y tierras baldías, áreas prohibidas, mercados negros y bazares underground: defensores de la zona autónoma temporal. TAZ.

Texto elaborado a partir del libro >t.a.z< (zona.autónoma.temporal.Hakin Bey, Editorial Anagal, Barcelona, 2005. Puedes adquirir el libro por 4 euros en bares, Traficantes.net y en distintas librerías anarquistas de Barcelona)

14/4/08

La habitación amarilla

Fotografía de Candela Moriana



















Las horas consumen despacio,
como una luz amurallada,
quiero morir así,
en el acto.
Mientras sonríes:
muerdes la almohada,
gimes,
y de placer sangran tus labios.

Me desprendo de las palabras
o las tenazas del miedo
que pesan como clavos.
Me vuelvo animal salvaje
que mastica tu carne
y te inventa a horcajadas
montado en el sueño
autónomo, temporal, secreto.

Escucho un pulmón entrecortado
que improvisa el ritmo de tu cuerpo.
Y ya vacío de sentimientos
y de urgencias,
con el semen en los dedos
y la música de lejos,
me duermo en la esquina
curva
de la habitación amarilla
donde el tiempo se fuga.

8/4/08

La puta y las palomas






Estaba sentado en un banco. Leía algunos poemas de Bolaño y sus perros románticos. Hacía tiempo antes de ir a una radio para una entrevista. El sol minaba los colores de la plaza mientras algunas palomas ensayaban posturas imposibles. Miré hacia el árbol donde se congregaban las palomas. Unos segundos después una masa diminuta de mierda se acoplaba en mis pantalones negros. Joder, maldito espíritu santo, grité desesperado. Nadie me oyó. Sentí rabia y al mismo tiempo envidié la falsa libertad de las palomas de la plaza de Goya.

Me cambié de banco y dejé que el sol me picara de lleno. Justo entonces pensé en los versos que acababa de leer:

"Caminaste como un mono infatigable entre los dioses
pues sabías -o tal vez no- que el Triunfo desplegaba
sus armas bajo la caverna de Platón: imágenes,
sombras sin sustancia, soberanía del vacío. Tú querías
alcanzar el árbol y el pájaro, los restos
de una pobre fiesta al aire libre, la tierra yerma
regada con sangre, el escenario del crimen donde pacen
las estatuas de los fotógrafos y de los policías, y la pugnaz
vida
a la intemperie. ¡Ah, la pugnaz vida a la intemperie!


Cuando terminé de leer el poema, una mujer de unos cuarenta años se sentaba en el banco de al lado.
Enseguida deduje que era una prostituta. Me miraba con atrevimiento y desgana. Seguí inmerso en la lectura de estos poemas narrativos, coloquiales e irreverentes.
Dejé de leer. Me apetecía hablar con alguien. Dije algo impreciso sobre las palomas. La prostituta se rio. Apuntó que había un lorito en el grupo que disputaba la comida a las palomas. Pude oir su voz, quebrada y marginal. Después me preguntó qué leía. Le pasé el libro. Lo observó y me lo devolvió al instante. Me explicó que una vez mandó un poema en prosa a un concurso y le respondieron diciéndole que para verlo publicado tendría que comprar el libro. Me impresionó su comentario. También su delgadez de cristal, esa ingenuidad sin escamas, el cigarro incombustible y su mirada libertina.
Llevo diez años haciendo la calle, me dijo sin que le preguntara nada. Evité hablar de ello y seguí haciendo comentarios triviales y necesarios. Incluso hice un chiste. Miré el reloj. Le di un chicle de menta y me despedí. Cuidate, le dije. Igualmente, me respondió. Un ligero escalofrío me pinchó los nervios, una paloma bailaba torpemente en el suelo.


3/4/08

El soplo alucinado

Fotografía de Silvia Nieto













Me equivoqué:
las flores sólo viajan por alegría.
En ella vive el fuego,
y luego en discreta conclusión,
vendrá la lluvia.

Tal vez, de tanto,
su dulce fuga,
quisiera ser un soplo,
y decir sin palabras,
a veces desnudas,
adheridas de frío sol,
maleadas.

Qué imagino o recuerdo,
esferas de colores,
qué cuestiono lo inmóvil,
si se marcha incontrolable,
feliz, sonríe alucinado.

2/4/08

120 Mb de memoria histórica

Fotografía de Candela Moriana













Ella estuvo allí,
voló en un burro aterciopelado
que calzaba botas de siete leguas.
Ella estuvo allí,
distinguió la rabieta infantil,
anduvo por una vereda de serpientes,
y puso los pies sobre la tierra.
Ella estuvo allí,
esperó sentada una respuesta,
sin saber qué significaban,
las olas de metralla,
las rayas uniformadas,
o el invierno de camuflaje.
Ella estuvo allí,
acogida en un huerto gris,
de ráfagas y cristales.

30/3/08

Las palabras giran al sur

Fotografía de Candela Moriana













El norte absorbe las paredes blancas,
donde se miran los perros trasnochados que no vuelan,
y descubren que ya no son el sur,
ni el sol es un desierto con fiesta.

Arde la lucha de los olvidados,
en la esperanza de un mundo mejor,
agota la invención en paro de los viejos chacales,
en una moneda con cara D,
se sabe lo que el sur esconde atrapado,
en la punta canalla del deseo,
en un mensaje con muchos garabatos.

Quieres un poema con levadura etílica,
no lo tendrás.
Quieres un espantapájaros en coche fúnebre,
tendrás un mercedes Clase A.
Quieres una sonrisa velada,
consulta el libro de reclamaciones.

24/3/08

Duelo de masa verbal

Fotografía de Candela Moriana












La historia literaria convierte en verdad algunas mentiras históricas,
afortunadamente libres.
Una ley de evolución que deviene en selección y memoria,
sin duda, el pasadizo de la muerte nos persigue,
hasta la obviedad y el encefalograma desapasionado.
Las palabras se disipan entre subtramas de vagos recuerdos,
inacabados.
Desmiento cierto odio por la metaliteratura:
Los existencialistas son feos y tristes sin descanso,
acaso el hombre en su soliloquio no juega con el abismo.
El semáforo se pone verde,
me indica un camino incierto, un pasaje secreto.
Tengo la sensación de esconder inútilmente las ideas,
de lecturas reinventadas,
en la habitación de un campo lejano y amargo,
en la habitación de una ciudad nerviosa y obscena,
como si las sombras del sol fueran muy baratas,
y las farolas fuesen el equipo que mide a un iluminador.

II

En casa de Feliciana Ciénagas,
maté 120 moscas en una hora.
Una por una. Insignificantes.
Rebeldes y golosas,
como el paso de una historia feliz que cae en lo vulgar.
En el recuento de las víctimas,
me sentí súbitamente acolchado,
como un hojeador que sabe mirar,
y asume resignado la contradicción,
que vive indeleble,
y lo prepara para un ejercicio sin aditivos.

13/3/08

Mecánica del sueño

Fotografía de Candela Moriana













En el subterráneo,
como un accidente en el espacio,
el fuego repta sobre las vías,
despliega su apéndice en el cenicero,
y recorre las líneas de fuga
que a su paso inventa la ciudad.
Este elemento habita en las piedras
que sostienen el huevo de la caldera.
Por la noche descansa cual mineral,
mete los pies en agua ennegrecida,
y despide el día con una dosis de humo.
Ha llegado de lejos una extraño gusano blanco
que toca a la intemperie el acordeón:
Come aire enlatado,
huele a tierra mojada,
y habla mucho de Dios,
el supremo que jode a los vivos,
porque esencialmente son imperfectos.
Explica que el Estado es un invento,
orquestado en la luz de un patíbulo.
Ahora que lo pienso angustiado,
uno de los objetivos de este mundo,
se reduce a que ese gusano insolente,
toque para mí en la azotea de un edificio cualquiera,
de una ciudad cualquiera, de un país cualquiera,
bajo un cielo raso,
y con el viento moviendo la ropa
que descansa en los tendederos.

9/3/08

La revolución de los esclavos

Fotografía de Óliver Ojeda













Somos el principio de la excusa,
Gritaremos al capital:
El pensamiento libertario no muda de piel.
¿Si pagas más es por qué quieres?
¿La información es lo primero?
¿Eres lo que escribes?
¿Te gusta conducir?
¿Para todo lo demás Mastercard?
¿Aún no eres socio de Ing Direct?
¿Siempre Cocaína?
Su cáncer a plazos. Gracias.
Hipotécate con canas,
quememos los impuestos.
Discrepa,
y por estar ya jodemos la paciencia.
En dirección contraria,
vamos,
sí tenemos sentido,
desobedientes,
porque comen en salones de inanición:
¿Conciencia sin suciedad?
¿Experiencia sin movimientos sociales?
Somos los nuevos esclavos de la historia.

7/3/08

Cuando tiré mis tripas al mar

Fotografía de Óliver Ojeda













Si quiero escribir con el hígado,
tendré que vigilar el corazón.
No huele a nada la sangre ni sugiere dolor,
cómo vive una rama en el agua,
cómo guardo las cicatrices en el cajón.
No escupiré sobre jirones de nadie,
pero si quiero escribir con el hígado,
si un frigorífico eructa a medianoche,
si el BSCH me provoca con descrédito,
si fumo marihuana en el despacho de un juez,
si quiero matar a un sapo alucinógeno,
será que mis tripas hablan desde el interior,
sobre la mar un ministerio de promesas,
un rastro de babas,
un silencio con bruma,
papeles intactos, manifestaciones, movimientos viscerales,
pero si quiero escribir con el hígado,
tendré que matar el recuerdo,
hundirlo en aceite de girasol.

II

Ayer vomité sobre la tumba del poeta,
recité en voz alta mis versos con un tenedor en la mano;
los diplomáticos han comprado el siroco,
sintonizan un concierto de guerrra y desafíos,
maldito salesman cosmopolita,
cotiza en bolsa la guadaña hipnótica y solitaria,
los deshechos de la literatura.

29/2/08

Cuaderno de anatomía delirante

Fotografía de Oliver Ojeda




















La gente construye su propia vida. Y en ese espacio desparramado se encuentran historias que no sabemos cómo pueden coincidir. Así fue como llegó a mis manos un cuaderno rojo que ahora guardo bajo llave. Lo encontré encima de un buzón en el 8 de
Estruc. A veces nos damos cuenta de que resulta absurdo buscar la verdad. Transcribo vagamente la lista de presuntos autores.


1. Soy cartero con patines y se me acusa de perder un reembolso valorado en 600 euros en el día de
Sant Jordi. Fui asaltado por un portero de uniforme azul cuya pistola de agua disparaba rosas. Sucedió en el número 84 de la Avenida General Mitre.

2. Desde hace dos años conduzco el tren número 0-2089 de la línea 4. En las 16000 horas al año que paso bajo tierra me he convertido en un experto en murciélagos. Hace cosa de un año, aproveché una avería en el subterrráneo para cazar un ejemplar único denominado Nyctalus lasiopterus. Se trata de la especie de mayor tamaño de Europa, un bicho que puede alcanzar hasta medio metro de envergadura. Logré llevarlo a casa. A los 15 días fui detenido porque no sabía que era una especie protegida. Mi intención era innovar y proponerlo como futuro animal de compañía. Me siento desolado y a pesar del percance no quiero cambiar de trabajo.

3. LLevo 15 años vendiendo lotería. Empecé moviéndome por los bares y ahora solo vendo en casas de lenocinios. Conozco todos los garitos que hay desde Barcelona hasta Lleida. Gano más dinero que cualquier oficinista de cuarenta años. Soy feliz con mi trabajo y no necesito que ningún moralista afrancesado me diga lo que tengo que hacer. Un saludo a todos los camioneros.

4. Me llamo Marga y soy gogó. A pesar de lo que se dice, yo no me prostituyo. Soy una persona normal, es decir, bebo agua del grifo, acudo a misa una vez al mes, compro en el Media Mark, me meto el dedo en la nariz en los semáforos (jeje), desayuno de pie, etcétera. Bueno, pues eso, un beso a todos y a los que son guapos un achuchón. Ah, se me olvidaba, mi número completo es el 654268260.


5. El oficio de buzo mariscador se transmite de padres a hijos. Uno se engancha al flote y al trabajo manual en profundidad. No me asusta el Mal de Presión, ya que para mí el riesgo está en el suelo firme. Durante años se nos ha tachado de vagos por nuestra evidente adicción a la ingravidez. Ahora estoy retirado y soy famoso no por la exclusividad de mi trabajo, sino porque Teresa y yo hemos tenido un sirenito justo al año de casados, con cara de angelito y cola de pescado. El padrino ha sido Tonino Caratone.

6. Trabajo en una empresa de rotulación. Mi función consiste en insertar el logotipo del copyright en todos los artículos que se precien. No es un puesto fácil, mi trabajo no resulta monótono en absoluto. Me he convertido en el tatuador más reconocido de todos los derechos de autor.

7. Soy ratero desde hace 45 años. Me encargo de preparar el veneno que les será administrado a las ratas de laboratorio. Presido la sociedad científica de expertos envenenadores. También fabrico cinturones plastificados con piel de rata blanca. A pesar de lo que puedan pensar, soy un hombre escrupulosamente optimista.

8. Trabajo como sexador de polluelos. Pueden buscar en internet y encontrar mi profesión como una de las más raras que existen. Ciertamente me parce ridículo que no se enseñe en las escuelas el misterio del huevo y la gallina. Todos sabemos que las gallinas llueven del cielo y se asan en el infierno. De ahí el caldo de gallina, que no es otra cosa que el fluido que suelta una gallina cuando es arrojada desde una nube. En fin, que hay que explicarlo todo y a mi me gustan mucho los supuestos. Tengo que decir que lo que se me da realmente bien es separar los pollos de las futuras gallinas. Solo me equivoqué una vez y fue a causa del termostato, pues una de las gallinas se convirtió en pollo frito.

9. Me llamo Michael Collins. De mí se ha hablado mucho, tanto en películas como en los bares de toda la Commenwalth. Puedo ser astronauta, político, clarinetista y fantasma al mismo tiempo. Y es que todos buscamos la suerte y yo de eso sé más que nadie. Soy inspector de dados, es decir, me encargo de revisar los dados que se usan en los casinos para ver si tienen ángulos desproporcionados o esquinas irregulares. Mi amistad con los estafadores salta a la vista. Pero no piensen mal, no seré quien incurra en la ilegalidad de traicionar las leyes del azar. Hagan su apuesta señores. Soy un tipo de seis números.

10. Me llamo Ana y tengo 44 años. Cuando alguien me pregunta la edad me llevo la mano a la cara. Soy modelo de manos. Mi mano vale tanto como la hipoteca de tu casa. He trabajado para campañas de publicidad de joyas, adornos, relojes, cremas, manicura, etcétera. No sería nada particular si no fuese porque soy manca desde los 11 años. Aprovecho los recursos al máximo y hoy por hoy mi mano vale por dos.

26/2/08

Mi ego inflamado.













Oigo a mi yo palpitar indoloro,
siento que el magma puede estallar,
abatido y humano, delicado y abismal.
Soy un lunes en mitad de la noche,
parapetado en el suelo de la ciudad.
Yo rompo todos los obstáculos,
soy como un cuento sin final.
Y mi alma baja a los infiernos,
bate la conciencia a la comodidad.
Yo sin ti muero impaciente,
síndrome rampante, informe desigual.
Con el nombre, en el sexo, por el juego,
mi ego inflamado o la única cosa que no puedes comprar.

12/2/08

El Acto















Este libro es el recorrido vital de un hombre que toma
conciencia de su naturaleza y de su lugar en el mundo.

El ser humano no para, la voluntad permanece vigilante y
atiende a una acción social que desemboca en el acto mismo
de la creación.

El poeta lucha contra toda forma de opresión. combate en la
batalla del hombre por el hombre y desafía la prisión de su
pensamiento por los dogmas religiosos, filosóficos y morales.

Y este libro, ante todo, es la obra de un poeta. Una obra
conceptual, unitaria y circular. Escrita con un lenguaje fuerte
y exacto, y dotada de un estilo único e inclasificable.

El autor avisa del nacimiento de un acto: un acto que se
presenta agazapado, entusiasta, cíclico. Los poemas destilan
una fuerza poco común aunque a la vez cercana y un mensaje
que viaja de lo personal a lo universal, de lo universal a lo
personal...

"Donde se separan las conciencias, se divide la humanidad".
Son los versos de un poeta que conmueve y cuestiona; de un
creador que, impulsado por la potencia original, transmite
y comparte un insólito manifiesto existencial.

Contacta con el autor AQUI

5/1/08

Historia de un brujo desalmado

Juan Steiner me relató una historia apócrifa que al lector puede resultarle confusa. Ya se sabe que el mito registra la huella de lo que no fue y que muchos lumbreras alucinados hacen del pasado un sistema reaccionario de esclavización por naturaleza. Juan Steiner no responde a este perfil, nunca hincó los dientes en el cuello de nadie y pocas veces sostuvo la flama de los poderosos. Según Steiner, la lectura de una inscripción en la iglesia de Santa Úrsula en Colonia lo llevó tras la pista del visionario alemán Hermann Joseph de Steinfeld. Este beato se embarcó en una expedición rumbo a América Latina y allí intentó poner en pie la leyenda de las once mil vírgenes. Como mecanismo de disidencia, muchas indias trenzaron sus melenas formando una tela de araña inflamable, negándose así a la consumación espiritual del expolio. La fe en su crueldad infinita hizo de Steinfield un fabulador sanguinario y también un impostor de poca monta. La historia está llena de brujos sin alma. El día de la hispanidad me pela los huevos.

31/12/07

La tienda de los enfados

Fotografía de Silvia Nieto

- Buenos días. ¿Me pone un enfado?

-Claro que sí. ¿De qué tipo?
- Había pensado en algo sencillo...No sé...un empute con mi mujer, una riña con el jefe. Ya me entiende. Algo con una buena relación indignación-precio.
- Entiendo. De todos modos, me gustaría ponerle al corriente de la promoción que estamos estrenando, de manera excepcional, y sólo durante este mes.
- ¿Y?
- Verá: se trata de una nueva serie que llamamos "triple rabieta".
- Ah. Y ¿qué es?

- Forma parte de un programa de ensañamiento con el cliente sobre un eje temporal que...
- ¿Qué quiere decir?
- Bueno, para entendernos: es un disgusto a plazos.
- Ah. ¿Y eso?
- Hombre, no voy a engañarle. Es un poco más caro que una disputa familiar, una ofensiva comercial o ese tipo de artículos de facturación perversa. Pero una cosa si le garantizo: con este producto, usted podrá alcanzar un grado de ira o desilusión, un ambiente de cizaña o de neura tan incomparablemente auténtico que no podrá notar diferencia con uno de verdad. Nada que ver con cualquier otro método que haya probado antes para buscarse problemas. ¿Qué me dice? ¿Le gustaría probarlo?
- Pues, ¿sabe qué le digo? Que lo compro. Hace tiempo que necesito un enfado por lotes.
- ¡Muy bien! Le felicito. Ya sabía yo que usted no era de esos que se toman a chiste las broncas. en este mundo de alimañas, un carácter fuerte como el de usted -si me permite decirlo- es lo que hace falta. Se lo digo por experiencia.

Una semana después...
- Buenos días. Tengo que hablar con el vendedor.
-¿Es usted cliente nuestro?
-¿¡Cómo!? Hace sólo una semana que estuve aquí y ¿Ya quiere desembarazarse de mí? Llame enseguida al vendedor, porque estoy empezando a disgustarme.
- Buenos días. ¿En qué puedo atenderlo?
- Su "triple rabieta" es una mierda, ¿Me entiende? ¡Una mierda! Como las otras dos sean iguales, le voy a poner una reclamación por trato cordial con el cliente, que se va a cagar como un niño de teta.
- Pero, hombre, usted no ha jugado limpio con nosotros. Se ha largado a la competencia y les ha comprado el último modelo, y ahora viene a ponerlo a prueba, ¿No? Sepa que tenemos un seguro contra enfados, y que no se me vaya a poner farruco, porque no es asunto nuestro devolverle su buen humor y su talante dispuesto al diálogo. Usted firmó un contrato por tres semanas, y lo va a cumplir, le guste o no.
- ¡Eso es, coño! Menos mal que ustedes no se acojonan tan fácilmente. Estoy harto de los que prometen enfados y luego no llegan ni a decepcionarte. Pero ándese con ojo, porque voy a mirarlos con lupa.
- Vuelva cuando quiera. Estamos aquí para joderle la vida.
- Encantado. Han sido ustedes muy cabrones. Váyanse a tomar por culo, y quédense con su mierda de enfados. Gracias.
- No hay de qué, bastardo. No hay de qué.

Dos semanas después...
- ¡Buenos días!
- Buenos días.
-¿Qué? ¿ya se le ha pasao el enfado?
- Sí. Es una lástima. Me ha sabido a poco.
- Calma, calma. Tenemos lo que usted busca, hijodeperra.
-Pero, ¿¡Cómo se atreve!? ¿Será cabrón el hijodesuputamadre éste?
- No lo esperaba, ¿Eh?
- Es el "enfado latigazo". Cuesta dos euros la unidad. Ideal para sorprender a sus amigos, o quién sabe, a sus allegados, al vecino que se queja del silencio...
- Póngame una docena ahora mismo.
- No se arrepentirá.
- Más te vale.
- Por cierto, me debe dos euros, sinvergüenza.
- Es lo justo. Ahí van.
- Gracias.
- Que te follen, timador.

Un cuento de Gilberto Da Costa.

21/12/07

la sonrisa traviesa

Fotografía de Oliver Ojeda














En un simposio de anatomía...
un hombre de mucho peso...
pidió que le cortaran una pierna...
como solución a los excesos...
El médico naturalmente aceptó...
y su lista de clientes sigue engordando...

18/12/07

Siete veces solo

Fotografía de Silvia Nieto













Su fijación por la potencia de lo estático,
lo llevó a vivir siete veces en el mismo sitio,
sobreviviendo a todas las generaciones calaveras,
al paso de las brujas del bosque, incendiarias, insomnes,
muchas veces fue sumiso, acaso humillado,
ahora en su vista crecen dudas,
y a tientas esta vida lo devora.

14/12/07

Relato abierto de Antonio Carpaso

Primera parte
Manivelas

Antonio Carpaso escribía poemas y relatos un tanto desangelados. Jamás encontraba un hilo conductor o un paisaje bien construido. No sabía explicar la causa de sus rodeos a la hora de escribir. Por supuesto, era un escritor fracasado y un lector muy constante. No podía mirar hacia dentro como hacen los autores de verdad, sin embargo, conocía el camino de las ideas, un trayecto de fuera hacia dentro al fin y al cabo.
Algo le empujaba a escribir, de lo contrario enloquecería. Era consciente de que existían escritores buenos, maestros, muy buenos, malos, mediocres, muy malos, plagidores hábiles, retóricos, histriónicos, laberínticos, poéticos depurados, fantásticos o realistas, satíricos, comediantes, prosistas de la risa. En definitiva, una lista interminable de falsificaciones y mentiras profesionales.
Los personajes de sus cuentos eran casualidades o accidentes, encuentros sonámbulos con la realidad. De ahí que no haya muchos universos particulares en su obra. A veces se avergonzaba de la forma en la que encontraba estos personajes y otras, en cambio, se alegraba de poder salvarle la vida a un personaje secundario de algún periódico, donde muchas veces una meada en una verja pasaba a ser una lluvia de cohetes.
En cierta ocasión, leyendo el diario en un bar regentado por chinos con nombres catalanes, Antonio Carpaso encontró una noticia sobrecogedora y siniestra. Un padre había matado a su hijo de 6 años y después se había suicidado con un objeto punzante. Al parecer, el tipo llevaba un año separado de la mujer y en trámites de divorcio. Estaba bajo tratamiento psiquiátrico y con problemas para afrontar una hipoteca. La situación no podía ser mas triste y desoladora. De pirados está lleno el mundo, pensaba Antonio Carpaso mientras apuraba las letras del periódico. En ese preciso instante, una anciana lunática se acercó por detrás quitándole el periódico de las manos. Le dijo que su tiempo había terminado. Antonio Carpaso se quedó con los ojos suspendidos y no acertó a decirle nada. La anciana miró durante un instante la portada y volvió a dejar el periódico en la mesa. Ya está, nada, si es que nos roban por todas partes, dijo la anciana lunática al mismo tiempo que cerraba la puerta del bar y arrastraba los pies por Progrés 16. Carpaso no sabe que esa mujer acabaría siendo un personaje crucial en la historia. Ahora lo sabe el lector, pero igualmente sabe que no existe ninguna probabilidad de que eso sea cierto. Necesita que le diga como era ese personaje, una descripción más exacta, si era de familia de titiriteros o un charlatán visceral no tiene mucha relevancia, puesto que los personajes de sus cuentos se escapan a la mayor brevedad posible y deciden morderse la lengua acaso sin motivo, o con la preocupación de conocer los fantasmas de la inventiva.
A no sabe nada de la vida de B. Pero B si conoce el nombre y la dirección de A. En esta situación, B le da vueltas a lo mismo y no sabe que hacer. Está desesperado y tiene que tomar una determinación. No lo sabe, pero lo hará. Y en cualquier caso, la forma de intervenir en la acción será una brecha intrascendente en la veracidad de los hechos.

11/12/07

Líneas para el desasosiego

Caen cristales sobre tus venas,
y en pretérito simple arranca la rabia,
el pensamiento aplastado por la emoción.
La ciudad duerme, calla, padece,
y el camión de la basura arroja muertos al vertedero público,
como una náusea que gana la garganta, agazapada, constante,
como vivir en el reconocimiento,
en la agonía que buscan los poetas cuerdos (muertos).

9/12/07

6/12/07

Ull de molins

Fue una historia independiente,

de equis y vocales rotas,

de quijotes en la luna,

visiones, mecedoras, monólogo interior,

tomamos nota del globo,

en la curva de una ficción.



......................................................................




"
Los gigantes soplaron maquinalmente las horas,
en un largo embrutecimiento,
midieron su energía con los habitantes del aire,
entre vibraciones positivas e imposibles,
el campo de batalla claudicó,
y el viento finalmente quedó prohibido"

18/11/07

Hormigas en la piel

Fotografía de Candela Moriana












Todo comenzó con una cicatriz. En el codo llevaba tatuado un grupo de hormigas invasoras. En fila de a uno ascendían hasta el hombro una lista de obreras que terminaron acicalándose en los omóplatos. La hormiga reina descansaba en la cáscara de un huevo tambien tatuado a espaldas del hormiguero. Estuvo doce meses en huelga. El sindicato de feromonas se declaró insolvente y la reina decidió disolver las cortes ante la proliferación de machos asexuados que se autoproclamaron conspiradores del placer.

5/11/07

por la pinza

Fotografía de Candela Moriana













Una mosca vacila a las nubes,
aterriza en el alambre,
cosas del escarnio y de gandules.
Coloca en el hilo sus posaderas,
sacude los bolsillos,
planea sobre la pinza verde,
y la descubre al mundo.
Está colgada de sí misma,
cómoda en una almohada de aire.

2/11/07

De realidades

Fotografía de Candela Moriana














El mar nos mira,
ella habla con las piedras,
canta, suspira, vacía,
quiere ser una gota de agua,
en la nada,
eterna.

Se escribe blanca sobre la tierra,
cerca de las estrellas,
bien lejos del cielo,
se escribe polvo en el viento,
en el contacto,
el fuego.

Y quiero pasear junto a ella,
penetrar su refugio.

Y puedo sonreír inmóvil,
formar el símbolo,
inventar realidades,
una piedra y una palabra,
una llamada enorme,
sin origen,
en la distancia.

29/10/07

La magia de los otros

Los astrónomos están convencidos de que la materia oscura ocupa una gran parte de nuestro universo. No puede ser vista porque no emite ni refleja suficiente luz. Tan sólo podemos ver un cinco por ciento de matería común, con lo cual nos podemos hacer una idea de las dimensiones ridículas que la especie humana ocupa en el cosmos. Después de leer esto en algún sitio y convertir el vacío de esa materia en un relato de la nada, me prometí que no escribiría más sobre algo que por decirlo de alguna forma poco inteligente, no sabía explicar. Pero no lo hice. Me pregunto si existe algo que vaya más allá de la literatura. Si el incosciente colectivo del que hablaba Jung consiste en hacer del árbol que vemos cuando nos sentamos en un banco, una imagen exacta inventada por el hombre.
No estaba preparado para afrontar esa fantasía del lenguaje. Reducía la literatura a una forma de contar la realidad. Poco más. Conocía mis límites y me realizaba ingenuamente echándome encima los detritus de la sociedad, asumiendo a la perfección el papel de revolcador de mierda que tanto repite Pedro Juan Gutiérrez en su Trilogía Sucia de la Habana. Sin embargo, ese día, distinto a cualquier otro, una extraña percepción cruzó mi nivel de conciencia mientras leía en la biblioteca Miquel Llongueras, en el cruce de Riera Blanca con Les Corts.
Al principio pensé que era un ronquido y despúes, erróneamente, que un gato callejero maullaba en la terraza del edificio. Deduje lo absurda que era la segunda posibilidad y busqué entre las mesas que miraban al exterior de la luz ese sonido raro y familiar. Nada. Me alcé, miré a un lado y a otro cuidándome de que nadie me viera para que no me tomaran por un paranoico o un detective sin pistas. En cualquier caso, no tenía ninguna foto, ningún rasgo concreto, sólo escuchaba un sonido que rompía mágicamente la quietud de los libros. La gente seguía concentrada en sus asuntos. Pensé forzosamente en el personaje de Kafka que se tira por la ventana de un edificio y no puede ver como la ciudad nerviosa sigue su curso cotidiano sin inmutarse. Miré de nuevo a los lados, atrás, me cogí el pulso y nada. Todo seguía normal, demasiado normal. No pude resistirme más y cruzé la sala hasta llegar a la mesa de una blibliotecaria joven y normal.

- Oiga, ¿Escucha usted lo mismo que yo?
- ¿A qué te refieres?
- Sí, bueno, esa especie de sonido entrecortado que se oye en la sala.
- Es una chica que está cantando- me aclaró la blibliotecaria. Y además hoy le hemos dado permiso porque es su cumpleaños.
- ¿Cómo? ¿Y quién es esa chica? -Le dije sorprendido.
- Está justo enfrente tuya. Tiene los cascos puestos. ¿Te molesta? ¿Estás estudiando?
- Oh no... no... Sólo necesitaba oir que ese sonido era real. Llevo varios días soñando con sirenas y es lo más parecido a su forma de cantar. Eso no lo he leído en ninguna parte y nadie podrá arrebatármelo. ¿No crees?

La blibliotecaria me miró fijamente y volvió a clavar los ojos en la pantalla del ordenador. No le gustó la metáfora o tal vez no quiso interpretar la calidad de mis sueños.
Volví a la butaca donde comenzó todo y de nada sirvió abrir el libro. Espiaba a la chica desde mi sitio. Desde la butaca podía verla con dificultad. En primer plano quedaban montones de libros y al fondo una serie de discos desertores del orden natural de las cosas.
Me levanté y me fijé en sus labios. No los movía. La voz completamente exagerada y gutural. El canto ahogado de las sirenas. La magia de los otros, pensé para consolarme al tiempo que una de las bibliotecarias nos avisaba del cierre de la sala poniendo el tema "Hallucitanions" de Bud Powell.
Después la ví venir hacía mí. Arrastraba los pies y me puse más nervioso todavía. En ningún momento sentí pena por la chica de la canción ahogada. Algunos pensarán en este relato como una actitud de dominación encubierta. Nada más lejos de un abismo mágico.

23/10/07

Tacones rojos

Fotografía de Silvia Nieto













Caminaba desnuda por un sendero de piedras,
y palabras encontradas.
No quiso discutir con las sombras,
ni mirar atrás.
Nos atrapó,
nos dejó su huella,
nos puso cinco condiciones:
No me imites,
No te claves,
No te pienses,
No te encuentres,
Vuelve.

17/10/07

Este espacio estará temporalmente inactivo. El blog lleva días que me roba un tiempo extraño, involuntariamente, maquinalmente, y me impide leer papel, ya sea húmedo, blanco o amarillo. No puedo explicar la sensación que me invade. Jekyll y Hyde, probablemente. Agradezco a todos los paseantes achincolados que se detienen a mirar esta dimensión abismal, su tiempo y dedicación.

15/10/07

alex DeLarge

Fotografía de Oliver Ojeda
"Sin lugar a dudas,
me había curado",
dijo tras conocer el experimento Ludovico.
El hombre mecánico,
se consolidó finalmente,
aún bebe leche, supervitaminizada,
y toma polvos moloko plus.
La ultraviolencia de un ser,
invisible,
de aristas dependientes,
ha conducido por mí.
Tal vez, sólamente,
el mundo con sus gángsters,
de celuloide,
y sus naciones prostitutas,
encuentre afilada la nueva naranja.

14/10/07

Salteadores de un solo ojo

Partidas y Debrayes

"Cuenta la historia que fue un duelo de antagónicos y visceralistas lo que motivó la desaparición del forajido Joaquín Camargo, conocido en Argentina como “El indigno”, arrojado a un barranco de La Carolina por la traición de un escritor inestable. Sin embargo, la literatura del hampa, dice que se suicidó con una dosis de cianuro potásico, mientras escribía sus memorias junto a una prostituta gallega aficionada al tango".

10/10/07

Texturas

Fotografía de Silvia Nieto

Esta brecha,
pinta el color primario
el cuadro de la luz
las puertas del otoño
los nombres de piedra
y de fuego
los desconchones
la nada en soledad.
Una molécula de oxígeno:
incendia
siente
transita por el silencio
habla otra lengua
un código interminable
implacable
circular.

8/10/07

El enemigo










Entrénate para ser un brillante equilibrista,
conoce el principio de la caída.
Entrénate para no tomar en serio la vida.

7/10/07

Napalm

Sebastiao Salgado.
El mundo mayoritario. Trabajadores.
Campo petrolífero del Gran Burham. Kuwait. 1991














Y caí.
Desde lo más hondo,
desde lo más profundo.

Mi cabeza se dividió en dos,
mi cerebro se convirtió en polvo,
mi piel fue arrancada de mis manos,
y mis caderas se separaron.

Me desplacé por el sucio asfalto,
cuesta arriba,
con la ayuda de mis brazos.
Y empezó a pasar el tiempo.

Mostré mi lado más fácil,
durante años.
Pensaron que ése era el puesto,
que ése era el lugar.
Pero sólo estaba esperando;
escondido,
agazapado.

Y volví.
Poseído por mil demonios,
aullé el fuego que hay en mí.
Abrí mi pecho en dos
y quemé lo que se secaba delante.
Con mis piernas llenas de heridas,
pateé lo que sobraba en el camino.

Ahora soy el Napalm que vuela,
la llama incombustible, lo que todo arrasa.
Vivo en dirección contraria, mi cuello se agarrota si me doy la vuelta y para mí no existen los segundos.

Soy una cosa incómoda,
una imperfección del sistema:
el elemento defectuoso.

Vivo en la inseguridad y la comodidad chupa mi corazón y seca mis venas y ya no puedo respirar.

Soy una misión,
un objetivo.
Soy una flecha lanzada.

El Acto. Visiones. Napalm
Bernat Feliu.

5/10/07

Fuera de campo




















Ahora que te has ido,
átomos y desencanto,
repetición y espasmo,
en sol menor mis pasos.
Ahora que te has ido,
y el poeta no se exilia,
y el camaleón no cambia de color,
y la hoja no caduca,
y el humo crece verde,
Y el verso se me pierde.

1/10/07

ángela mushroom













qué puedo escribir sobre ti,

no hay nada que pueda decir,
qué siente una mujer de lejanías,
una pincelada, una línea curva, una mirada,
siete letanías de un perfil,
en una noche de muerte sin fin,
qué puedo escribir sobre ti.

28/9/07

Diario de un cartero voluble

Tercera parte
Mensajes de contenedor


Sarriá. Mañé y Flaquer. Número 6. El segundo furgón estacionó a las 8:45. La jefa llamó a dos de los contratados para descargarlo. Ya en la entrada JC masculló un saludo amable. Hablamos de un corto que hizo el año pasado. Buen intento, le digo para joderlo de buena fe. Creo que tienes buenas maneras. Lo de mostrar en exceso no resulta bien. Para algunos "autores outsider" la ética de una película entronca directamente con la narración. Vaciamos el furgón. Progresivamente. Los riñones sufren lo necesario para hablarte a media tarde.
La cara de un tipo albino, de ojos pequeños y azules, mofletes sonrosados y cabellos implantados en una clínica cara, se repite sospechosamente entre los montones de revistas financieras. Quién ha llamado a este caraculo, espeto a regañadientes.
Al fondo de la furgona hay diez bloques compactos de publicidad institucional. "Barcelona Batega" leo con curiosidad. Las letras en negro y un corazon rojo dispuesto en horizontal cubren la carta publicitaria. Una invocación más al civismo y al sentido común. Esta última palabra tiene un sentido metálico. Qué es eso de sentido común en una selva mundializada como esta. Busco alternativas a esta campaña en internet y encuentro un cartelito con el lema "Barcelona Carrega, la prensa aplaudeix, les inmobiliries es forren. Ajuntament de Carcelona". Un policía sale del corazón estrangulado con la porra en alto y muchas ganas de ordenar.
Aún faltan dos pilas de revistas. Publicidad de una conocida publicación de moda y belleza para la mujer. Creo que aquí dentro hay una compresa, digo a mis compañeros de carga y descarga. No exageres hombre, me dice un tipo sensato que mira mientras el sudor me invade la frente.
Nos ponemos a tirar cartas. Tras casi cuarenta minutos sin ninguna novedad, un A4 transparente llega a mis manos. En el margen superior izquierdo un remitente y a la inversa el destinatario. Nada más. Lo comento con los compañeros. Perplejo. Creatividad minimal, una postal depurada, un error, una carta más, no sé que coño es esto, aunque al menos te hace pensar. Un mensaje cristalino, desnudo, cualificado.
Ya sentado me pongo a realizar las bajas. Carles está justo al lado. Me enseña un sobre grande cuyo remitente es una clínica dental. Toco el sobre y deduzco que dentro hay una dentadura. La han devuelto. Probablemente la abuela que se la puso la usó durante un tiempo hasta que contrajo alguna caries remota. Tengo una tentación escabrosa. Le digo que voy a ir al baño. Abriré el sobre. Me pondré la dentadura y le diré a la jefa que es una pureta llena de sensualidad. Carles me ha dicho varias veces que me estoy jugando el puesto de trabajo con mis comentarios picantes. Descargando el material inflamable me había dicho que al distrito 17 le llaman "La casa de las amargas". Será porque las tres jefas mean sentadas. En boca cerrada no entran moscas. Charlatán. Profesional. Le digo que ya descansaré cuando me coman las moscas. Ni siquiera el esqueleto de un pez gigante puede descansar. Habrá testigos que reinventen la hazaña del cazador. Lo dice Hemingway en ese librito tan conocido sobre un viejo pescador cubano. También proclama eso de que el hombre no ha nacido para la derrota. Puede ser destruido, pero jamás puede ser derrotado. Suicida, bruto y ejemplar.

24/9/07

a dos bandas

23/9/07

materia positiva

22/9/07

p-22

Culto a la madre
Instalación de Eulalia Valldosera

21/9/07

En una lengua de trapo












Mi lengua busca formas en la oscuridad,

enfrascada en participios sin sentido,
en coños publicitarios, milenarios,
indagando las palabras malditas,
busco el vicio realista que atrapa lentamente,
infinitamente,
la lista interminable de moléculas enfermas,
lejos de la tercera dimesión.
Subo a bocados por la escalera y una mano me ofrece dos caladas de miedo y deseo.
Prospectiva engañosa.
mi lengua busca formas en la oscuridad.


17/9/07

Diario de un cartero voluble

Segunda parte
Tropezones y una sonrisa vertical


Las cartas se tiran de pie. Distrito, barrio, sección, calle, número. Por este orden poco fiable nos orientamos. Te diré algo predecible, el tiempo es una inversión con intereses . El plástico y su invasión también. Ambos justifican la propaganda. No sólo en Correos. Las cartas son para los profesionales del oficio. Alguien me contó que durante algún tiempo los contratados de Correos eran utilizados como conejillos de indias cuando ETA utilizaba la privacidad y el erotismo que encierran las cartas para atentar contra algún pececillo gordinflón de la burocracia o algún periodista del establishment social. Mopa al estado social, democrático y de derecho.
Hablar mucho mientras tiras cartas puede resultar un insulto a tus compañeros. Lo que más se lleva ahora es enchufarte los cascos y comentar noticias y discos con el locutor. Él te venderá su voz y tú pensarás que es un farsante con suerte. Yo te diré que tu vida es una puta mierda. Y lo sabes. Lo has pensado alguna vez. De lo contrario no leerías esto.
Algunos carteros quieren salir antes. Su barrio está limpio y por la tarde tienen otro empleo: un bar, jardinero, cuidador de ancianos, encuestador, camello ocasional. Te cuento el tópico del trabajo flexible. Casi nadie protesta por lo esencial. Sólo os quejáis cuando hay muchas cartas, dirá la jefa. No milito en ningún partido, más bien soy un vigilante acusador. . Una empresa con unos 60.000 empleados, precarios, mal pagados, en manos de la privatización que vendrá, peligrosamente se afirma como la solución a un sueldo digno.Y para bien, la exploración subversiva del caos. Porque el trabajo de cartero puede resultar maravilloso, en el sentido de encontrar el buzón donde echar la carta.
Sindicatos traidores que pactan a espaldas del trabajador. El peatón amarillo no busca soluciones. El peatón naranja te verá como un vago. En este tiempo breve en el que interpreto y juzgo sólo veo un descontento moral, psicológico y social de la vida cotidiana. Una alternativa a los bocados de este post: www.correosenlucha.spaces.live.com
Escogió un sobre bonito. Puso empeño en la caligrafía. Pidió a la estanquera un sello que discriminara al rey. Lo encontró. El sello se le quedó pegado en la lengua. Un ligero sabor a verde. Pensó. Con esfuerzo lo puso en el margen derecho del sobre. Elva López. Calle Poeta, 8, Bajos, 41658. Lisenda. Chincoladas de perro y frasco. República independiente de los palabros.

13/9/07

El médico que mató a Peter Pan

La memoria fugaz












Los niños pillan un berrinche el primer día de escuela. Yo no lo recuerdo, lo sé porque me lo han contado. No tenemos consciencia de esa inmensidad. Es algo parecido a una llanura que intenta decirnos algo. Todos fuimos anarquistas alguna vez. A muchos niños les gusta cruzar el oceáno con su bicicleta y atrapar lagartijas en el verano.
Nos poníamos en círculo alrededor del rabo de lagartija que no paraba de girar. Y si tenías suerte y el rabito se paraba junto a ti, disponías las reglas del próximo juego. A mí me gustaba ofrecer el rabito a las niñas que jugaban con nosotros. Muy pocas participaban en el ritual. Ninguno de nosotros sabía porqué el rabito mutaba en realidad.
También nos gustaba pisotear el fango del arroyo con las botas de agua. Hacíamos figuras imposibles con los helechos salvajes que crecían a los lados. Pensábamos que el verde era el color de la infancia.
En el camino que bajaba al arroyo vegetaban algunos almendros. Siempre recordaré la sombra que colgaba del árbol. Fue la primera vez que vi un animal muerto. Era un galgo. Lo habían sacrificado porque no era lo suficientemente rápido. Durante años aguanté los malditos chistes de algunos cazadores del lugar.
Hace unos meses se me apareció la sombra del galgo en un paraje completamente distinto. La memoria quiso asustarme de alguna forma intraducible. Esta vez el galgo estaba de pie, desafiando a su propia sombra. Yo miraba el espectro a ras de suelo. La imagen me pertenecía desde hacía muchos años. Un sistema de relaciones simplemente. Pensé.
Un niño se entretenía juntando todos los zapatos que encontraba en el vertedero improvisado del camino. Colgaba los zapatos en los almendros. Lo hizo incluso con la presencia del perro humillado. Era un niño muy raro. Inventó la carrera del espárrago. Robábamos el carrito de la compra a nuestras madres y nos deslizábamos por los surcos cuesta abajo. El carrito quedaba para el arrastre. Nuestras rodillas eran un poema de sangre.
Ese niño me dijo que le había levantado las faldas a la virgen. No te creo. Le dije desafiándolo. Entramos a la iglesia por la casa del cura comunista. Éramos unos enanos muy ariscos. Ya lo creo. Pero nos colamos en los bajos de la muñeca. Descubrimos el artificio. Esa noche no pude quitarme de la cabeza la sombra del galgo.
A la mañana siguiente, la profesora preguntó que queríamos ser de mayor. Yo dije que sería ginecólogo. Mi padres se reían mucho cuando alguno de sus amigos me lo preguntaba. Estaban tan convencidos como yo de que era una puerta al conocimiento.

11/9/07

sesión limitada



9/9/07

La otra estrategia del caracol












Dejo el correo en el mostrador y también el saludo precipitado de buena mañana. Muchas veces los sorprendo hojeando algún periódico de derechas. Algunos simulan una lectura malograda, otros solo estrujan el periódico con los dedos. El uniforme azul se camufla con el negro de la entrada. Los mayores parecen hinchados de alcohol. Una calvicie rotunda los delata por muchos años. Viven en el mismo edificio que su dueño. Estamos en Sarriá. Una condición indispensable. La otra fue comulgar en silencio o en directo con la línea franquista de pensamiento. Muy pocos son catalanes o catalanistas. Tienden a las frases cortas y correctas. No se trata de promover asperezas. Narro ingenuamente desde la experiencia. A la realidad no le hace falta ser verosímil. Soy testigo por azahar. Pienso en la literatura como una metáfora de acción. Veo a los porteros en su soledad, airosos del síndrome de Ulises, como el corredor de fondo que anuncia la dispersión. Con ellos mi gratitud. Contra todos la explotación. Esta conciencia es un abismo macerado en el frío de la despensa. Quiero desearte suerte portero. Mereces otra oportunidad. Elige bien donde te sitúas portero. Alza la voz si es preciso portero. No te arrugues voluntariamente portero. Mete los pies en agua y sal portero. La casa perderá si es preciso portero.

8/9/07

Monos en el frío

Primera parte
La bañera












2004. Ese año me acosté con dos vírgenes y con una ninfómana. No es del todo placentero, ya lo sé. No me interroguéis
. Solo quiero recordar el sabor de esos coños. Tampoco quiero saber nada de esos tipos que escriben pensando en mejorar lo que hablan en el bar. Escribir malamente puede resultar igual de obsceno.
Tuve que irme por patas del piso donde vivía. Mi compañero intentó montárselo con la hierba. No sé si llegó a funcionar. Si recuerdo que el piso de abajo era un gabinete de psicología. Un día encontramos el laboratorio inundado. El agua empezó a filtrarse poco a poco y alcanzó el techo de los vecinos. La noche anterior soñé que me acostaba con la psicóloga jefe. No me decidí a visitarla. El dinero escaseaba. Dejé la marijuana por el vino. Me mudé de casa. Antes de abandonarla me acosté con una alemana protestante. Rebeca se aferraba a mi polla y yo le mordisqueaba nervioso los pezones. No dejó que la penetrara. Me habló de su novio. Me habló de la culpa. Me habló de urgencias y sentimientos.
Me instalé en una casa vieja del centro. Mi habitación estaba en la tercera planta. Pagaba doscientos euros por vivir en un cuchitril con terraza.
Trabajaba gratuitamente en un programa de radio. Me acosté con mi compañera de prácticas. Era brasileña. Tenía un culo fantástico. Me enseñó una foto de su padre. No me gustan los tipos con bigote. Enseguida deduje que era milico.
Carolina no quiso perder la virginidad. Se contentó con mordisquear torpemente mi polla. Me entregué a su clítoris. Nos perdimos en la rigidez de las baldosas.
Ese año conocí a una francesa. Se instaló en el piso de abajo. Un día subió borracha a mi habitación. Yo trataba de escribir. Entonces pensaba que se me daba bien. Me dijo que no quería molestar. Yo ardía de ganas por follármela. Cristal se tumbó en mi cama. No hicimos preguntas. Le ofrecí mi polla. Me enseñó su coño. Estuvimos toda la noche follando. Al día siguiente quiso hacerlo en la terraza. Se le daba bien. Era joven, viciosa y vital. Sólo se equivocó en una cosa. Dijo que no era la puta de cama de nadie. Gracias Bolaño; en el equívoco vivimos y planeamos nuestros ciclos de vida.

7/9/07

Fatalismo y belleza iconoclasta














"Donde hay reposo hay vacío, donde hay vacío está la plenitud, que es totalidad" dice Chuang-Tzi, filósofo taoísta. En Primavera, verano, otoño, invierno....y primavera, Kim-ki-duk, 2003, esboza un bonito cuento visual en el que un monje budista trata de guiar a su joven discípulo a lo largo de las estaciones. El relato circular en el cine y en la vida. El deseo como vehículo de la tragedia. Fatalismo y belleza iconoclasta. Para algunos, la ética está en la forma de mirar. No es un guión que puedan firmar los mejores del oficio, tal vez mucha dilación en el ritmo, si se mira desde la óptica occidental. Pocos autores, quizá Erice, saben mirar desde este lado del conocimiento. Una película no apta para todos los públicos. Una etiqueta intelectual que viola pacientemente las taquillas. Hay que verla.

6/9/07

Háblame de tu música














Todo autor mira hacia dentro en la medida en que esa creación se observa a sí misma. Federico Fellini lo hace con guiños constantes al deseo, a lo grotesco y el desasosiego. También perfila una mirada provocadora hacia el espectador. No lo lleva de la mano sino que lo engancha desde la fragmentación del relato. Un viaje irreal e ilusorio que convierte la realidad en un espectáculo brillante. En
Ensayo de orquesta, 1979, un grupo de músicos se reunen en un antiguo oratorio para tocar bajo la batuta de un autoritario director de orquesta, concediendo una entrevista a un invisible periodista de televisión que bien podría ser Fellini.
La orquesta, la familia, la oficina, el sindicato o el partido. La misma estructura social que nos oprime según se mire. Más allá del pensamiento crítico nos queda el arte como terapia de salvación, como vía de sanación ante la enfermedad que supone la cinefilia.

4/9/07

violencia sin retorno












Se dice que los tipos duros no bailan. Maticemos, lo dice Norman Mailer en esa novela donde el whisky y la marijuana acompañan el mal trago que supone confiar ciegamente en el ser humano, asesino irreconocible, fogata devoradora de su especie.
En La Huida, Sam Peckinpah, 1972, desarrolla una violencia medida y adictiva que seduce al espectador más elocuente desde el momento en el que Steve MacQueen y sus compinches deciden atracar el banco. Puro cine. Un guión muy inteligente. Unos personajes perfectamente construidos. Un director exigente, lírico en la batalla, controvertido y psicológico.