29/2/08

Cuaderno de anatomía delirante

Fotografía de Oliver Ojeda




















La gente construye su propia vida. Y en ese espacio desparramado se encuentran historias que no sabemos cómo pueden coincidir. Así fue como llegó a mis manos un cuaderno rojo que ahora guardo bajo llave. Lo encontré encima de un buzón en el 8 de
Estruc. A veces nos damos cuenta de que resulta absurdo buscar la verdad. Transcribo vagamente la lista de presuntos autores.


1. Soy cartero con patines y se me acusa de perder un reembolso valorado en 600 euros en el día de
Sant Jordi. Fui asaltado por un portero de uniforme azul cuya pistola de agua disparaba rosas. Sucedió en el número 84 de la Avenida General Mitre.

2. Desde hace dos años conduzco el tren número 0-2089 de la línea 4. En las 16000 horas al año que paso bajo tierra me he convertido en un experto en murciélagos. Hace cosa de un año, aproveché una avería en el subterrráneo para cazar un ejemplar único denominado Nyctalus lasiopterus. Se trata de la especie de mayor tamaño de Europa, un bicho que puede alcanzar hasta medio metro de envergadura. Logré llevarlo a casa. A los 15 días fui detenido porque no sabía que era una especie protegida. Mi intención era innovar y proponerlo como futuro animal de compañía. Me siento desolado y a pesar del percance no quiero cambiar de trabajo.

3. LLevo 15 años vendiendo lotería. Empecé moviéndome por los bares y ahora solo vendo en casas de lenocinios. Conozco todos los garitos que hay desde Barcelona hasta Lleida. Gano más dinero que cualquier oficinista de cuarenta años. Soy feliz con mi trabajo y no necesito que ningún moralista afrancesado me diga lo que tengo que hacer. Un saludo a todos los camioneros.

4. Me llamo Marga y soy gogó. A pesar de lo que se dice, yo no me prostituyo. Soy una persona normal, es decir, bebo agua del grifo, acudo a misa una vez al mes, compro en el Media Mark, me meto el dedo en la nariz en los semáforos (jeje), desayuno de pie, etcétera. Bueno, pues eso, un beso a todos y a los que son guapos un achuchón. Ah, se me olvidaba, mi número completo es el 654268260.


5. El oficio de buzo mariscador se transmite de padres a hijos. Uno se engancha al flote y al trabajo manual en profundidad. No me asusta el Mal de Presión, ya que para mí el riesgo está en el suelo firme. Durante años se nos ha tachado de vagos por nuestra evidente adicción a la ingravidez. Ahora estoy retirado y soy famoso no por la exclusividad de mi trabajo, sino porque Teresa y yo hemos tenido un sirenito justo al año de casados, con cara de angelito y cola de pescado. El padrino ha sido Tonino Caratone.

6. Trabajo en una empresa de rotulación. Mi función consiste en insertar el logotipo del copyright en todos los artículos que se precien. No es un puesto fácil, mi trabajo no resulta monótono en absoluto. Me he convertido en el tatuador más reconocido de todos los derechos de autor.

7. Soy ratero desde hace 45 años. Me encargo de preparar el veneno que les será administrado a las ratas de laboratorio. Presido la sociedad científica de expertos envenenadores. También fabrico cinturones plastificados con piel de rata blanca. A pesar de lo que puedan pensar, soy un hombre escrupulosamente optimista.

8. Trabajo como sexador de polluelos. Pueden buscar en internet y encontrar mi profesión como una de las más raras que existen. Ciertamente me parce ridículo que no se enseñe en las escuelas el misterio del huevo y la gallina. Todos sabemos que las gallinas llueven del cielo y se asan en el infierno. De ahí el caldo de gallina, que no es otra cosa que el fluido que suelta una gallina cuando es arrojada desde una nube. En fin, que hay que explicarlo todo y a mi me gustan mucho los supuestos. Tengo que decir que lo que se me da realmente bien es separar los pollos de las futuras gallinas. Solo me equivoqué una vez y fue a causa del termostato, pues una de las gallinas se convirtió en pollo frito.

9. Me llamo Michael Collins. De mí se ha hablado mucho, tanto en películas como en los bares de toda la Commenwalth. Puedo ser astronauta, político, clarinetista y fantasma al mismo tiempo. Y es que todos buscamos la suerte y yo de eso sé más que nadie. Soy inspector de dados, es decir, me encargo de revisar los dados que se usan en los casinos para ver si tienen ángulos desproporcionados o esquinas irregulares. Mi amistad con los estafadores salta a la vista. Pero no piensen mal, no seré quien incurra en la ilegalidad de traicionar las leyes del azar. Hagan su apuesta señores. Soy un tipo de seis números.

10. Me llamo Ana y tengo 44 años. Cuando alguien me pregunta la edad me llevo la mano a la cara. Soy modelo de manos. Mi mano vale tanto como la hipoteca de tu casa. He trabajado para campañas de publicidad de joyas, adornos, relojes, cremas, manicura, etcétera. No sería nada particular si no fuese porque soy manca desde los 11 años. Aprovecho los recursos al máximo y hoy por hoy mi mano vale por dos.

26/2/08

Mi ego inflamado.













Oigo a mi yo palpitar indoloro,
siento que el magma puede estallar,
abatido y humano, delicado y abismal.
Soy un lunes en mitad de la noche,
parapetado en el suelo de la ciudad.
Yo rompo todos los obstáculos,
soy como un cuento sin final.
Y mi alma baja a los infiernos,
bate la conciencia a la comodidad.
Yo sin ti muero impaciente,
síndrome rampante, informe desigual.
Con el nombre, en el sexo, por el juego,
mi ego inflamado o la única cosa que no puedes comprar.

12/2/08

El Acto















Este libro es el recorrido vital de un hombre que toma
conciencia de su naturaleza y de su lugar en el mundo.

El ser humano no para, la voluntad permanece vigilante y
atiende a una acción social que desemboca en el acto mismo
de la creación.

El poeta lucha contra toda forma de opresión. combate en la
batalla del hombre por el hombre y desafía la prisión de su
pensamiento por los dogmas religiosos, filosóficos y morales.

Y este libro, ante todo, es la obra de un poeta. Una obra
conceptual, unitaria y circular. Escrita con un lenguaje fuerte
y exacto, y dotada de un estilo único e inclasificable.

El autor avisa del nacimiento de un acto: un acto que se
presenta agazapado, entusiasta, cíclico. Los poemas destilan
una fuerza poco común aunque a la vez cercana y un mensaje
que viaja de lo personal a lo universal, de lo universal a lo
personal...

"Donde se separan las conciencias, se divide la humanidad".
Son los versos de un poeta que conmueve y cuestiona; de un
creador que, impulsado por la potencia original, transmite
y comparte un insólito manifiesto existencial.

Contacta con el autor AQUI

5/1/08

Historia de un brujo desalmado

Juan Steiner me relató una historia apócrifa que al lector puede resultarle confusa. Ya se sabe que el mito registra la huella de lo que no fue y que muchos lumbreras alucinados hacen del pasado un sistema reaccionario de esclavización por naturaleza. Juan Steiner no responde a este perfil, nunca hincó los dientes en el cuello de nadie y pocas veces sostuvo la flama de los poderosos. Según Steiner, la lectura de una inscripción en la iglesia de Santa Úrsula en Colonia lo llevó tras la pista del visionario alemán Hermann Joseph de Steinfeld. Este beato se embarcó en una expedición rumbo a América Latina y allí intentó poner en pie la leyenda de las once mil vírgenes. Como mecanismo de disidencia, muchas indias trenzaron sus melenas formando una tela de araña inflamable, negándose así a la consumación espiritual del expolio. La fe en su crueldad infinita hizo de Steinfield un fabulador sanguinario y también un impostor de poca monta. La historia está llena de brujos sin alma. El día de la hispanidad me pela los huevos.

31/12/07

La tienda de los enfados

Fotografía de Silvia Nieto

- Buenos días. ¿Me pone un enfado?

-Claro que sí. ¿De qué tipo?
- Había pensado en algo sencillo...No sé...un empute con mi mujer, una riña con el jefe. Ya me entiende. Algo con una buena relación indignación-precio.
- Entiendo. De todos modos, me gustaría ponerle al corriente de la promoción que estamos estrenando, de manera excepcional, y sólo durante este mes.
- ¿Y?
- Verá: se trata de una nueva serie que llamamos "triple rabieta".
- Ah. Y ¿qué es?

- Forma parte de un programa de ensañamiento con el cliente sobre un eje temporal que...
- ¿Qué quiere decir?
- Bueno, para entendernos: es un disgusto a plazos.
- Ah. ¿Y eso?
- Hombre, no voy a engañarle. Es un poco más caro que una disputa familiar, una ofensiva comercial o ese tipo de artículos de facturación perversa. Pero una cosa si le garantizo: con este producto, usted podrá alcanzar un grado de ira o desilusión, un ambiente de cizaña o de neura tan incomparablemente auténtico que no podrá notar diferencia con uno de verdad. Nada que ver con cualquier otro método que haya probado antes para buscarse problemas. ¿Qué me dice? ¿Le gustaría probarlo?
- Pues, ¿sabe qué le digo? Que lo compro. Hace tiempo que necesito un enfado por lotes.
- ¡Muy bien! Le felicito. Ya sabía yo que usted no era de esos que se toman a chiste las broncas. en este mundo de alimañas, un carácter fuerte como el de usted -si me permite decirlo- es lo que hace falta. Se lo digo por experiencia.

Una semana después...
- Buenos días. Tengo que hablar con el vendedor.
-¿Es usted cliente nuestro?
-¿¡Cómo!? Hace sólo una semana que estuve aquí y ¿Ya quiere desembarazarse de mí? Llame enseguida al vendedor, porque estoy empezando a disgustarme.
- Buenos días. ¿En qué puedo atenderlo?
- Su "triple rabieta" es una mierda, ¿Me entiende? ¡Una mierda! Como las otras dos sean iguales, le voy a poner una reclamación por trato cordial con el cliente, que se va a cagar como un niño de teta.
- Pero, hombre, usted no ha jugado limpio con nosotros. Se ha largado a la competencia y les ha comprado el último modelo, y ahora viene a ponerlo a prueba, ¿No? Sepa que tenemos un seguro contra enfados, y que no se me vaya a poner farruco, porque no es asunto nuestro devolverle su buen humor y su talante dispuesto al diálogo. Usted firmó un contrato por tres semanas, y lo va a cumplir, le guste o no.
- ¡Eso es, coño! Menos mal que ustedes no se acojonan tan fácilmente. Estoy harto de los que prometen enfados y luego no llegan ni a decepcionarte. Pero ándese con ojo, porque voy a mirarlos con lupa.
- Vuelva cuando quiera. Estamos aquí para joderle la vida.
- Encantado. Han sido ustedes muy cabrones. Váyanse a tomar por culo, y quédense con su mierda de enfados. Gracias.
- No hay de qué, bastardo. No hay de qué.

Dos semanas después...
- ¡Buenos días!
- Buenos días.
-¿Qué? ¿ya se le ha pasao el enfado?
- Sí. Es una lástima. Me ha sabido a poco.
- Calma, calma. Tenemos lo que usted busca, hijodeperra.
-Pero, ¿¡Cómo se atreve!? ¿Será cabrón el hijodesuputamadre éste?
- No lo esperaba, ¿Eh?
- Es el "enfado latigazo". Cuesta dos euros la unidad. Ideal para sorprender a sus amigos, o quién sabe, a sus allegados, al vecino que se queja del silencio...
- Póngame una docena ahora mismo.
- No se arrepentirá.
- Más te vale.
- Por cierto, me debe dos euros, sinvergüenza.
- Es lo justo. Ahí van.
- Gracias.
- Que te follen, timador.

Un cuento de Gilberto Da Costa.

21/12/07

la sonrisa traviesa

Fotografía de Oliver Ojeda














En un simposio de anatomía...
un hombre de mucho peso...
pidió que le cortaran una pierna...
como solución a los excesos...
El médico naturalmente aceptó...
y su lista de clientes sigue engordando...

18/12/07

Siete veces solo

Fotografía de Silvia Nieto













Su fijación por la potencia de lo estático,
lo llevó a vivir siete veces en el mismo sitio,
sobreviviendo a todas las generaciones calaveras,
al paso de las brujas del bosque, incendiarias, insomnes,
muchas veces fue sumiso, acaso humillado,
ahora en su vista crecen dudas,
y a tientas esta vida lo devora.

14/12/07

Relato abierto de Antonio Carpaso

Primera parte
Manivelas

Antonio Carpaso escribía poemas y relatos un tanto desangelados. Jamás encontraba un hilo conductor o un paisaje bien construido. No sabía explicar la causa de sus rodeos a la hora de escribir. Por supuesto, era un escritor fracasado y un lector muy constante. No podía mirar hacia dentro como hacen los autores de verdad, sin embargo, conocía el camino de las ideas, un trayecto de fuera hacia dentro al fin y al cabo.
Algo le empujaba a escribir, de lo contrario enloquecería. Era consciente de que existían escritores buenos, maestros, muy buenos, malos, mediocres, muy malos, plagidores hábiles, retóricos, histriónicos, laberínticos, poéticos depurados, fantásticos o realistas, satíricos, comediantes, prosistas de la risa. En definitiva, una lista interminable de falsificaciones y mentiras profesionales.
Los personajes de sus cuentos eran casualidades o accidentes, encuentros sonámbulos con la realidad. De ahí que no haya muchos universos particulares en su obra. A veces se avergonzaba de la forma en la que encontraba estos personajes y otras, en cambio, se alegraba de poder salvarle la vida a un personaje secundario de algún periódico, donde muchas veces una meada en una verja pasaba a ser una lluvia de cohetes.
En cierta ocasión, leyendo el diario en un bar regentado por chinos con nombres catalanes, Antonio Carpaso encontró una noticia sobrecogedora y siniestra. Un padre había matado a su hijo de 6 años y después se había suicidado con un objeto punzante. Al parecer, el tipo llevaba un año separado de la mujer y en trámites de divorcio. Estaba bajo tratamiento psiquiátrico y con problemas para afrontar una hipoteca. La situación no podía ser mas triste y desoladora. De pirados está lleno el mundo, pensaba Antonio Carpaso mientras apuraba las letras del periódico. En ese preciso instante, una anciana lunática se acercó por detrás quitándole el periódico de las manos. Le dijo que su tiempo había terminado. Antonio Carpaso se quedó con los ojos suspendidos y no acertó a decirle nada. La anciana miró durante un instante la portada y volvió a dejar el periódico en la mesa. Ya está, nada, si es que nos roban por todas partes, dijo la anciana lunática al mismo tiempo que cerraba la puerta del bar y arrastraba los pies por Progrés 16. Carpaso no sabe que esa mujer acabaría siendo un personaje crucial en la historia. Ahora lo sabe el lector, pero igualmente sabe que no existe ninguna probabilidad de que eso sea cierto. Necesita que le diga como era ese personaje, una descripción más exacta, si era de familia de titiriteros o un charlatán visceral no tiene mucha relevancia, puesto que los personajes de sus cuentos se escapan a la mayor brevedad posible y deciden morderse la lengua acaso sin motivo, o con la preocupación de conocer los fantasmas de la inventiva.
A no sabe nada de la vida de B. Pero B si conoce el nombre y la dirección de A. En esta situación, B le da vueltas a lo mismo y no sabe que hacer. Está desesperado y tiene que tomar una determinación. No lo sabe, pero lo hará. Y en cualquier caso, la forma de intervenir en la acción será una brecha intrascendente en la veracidad de los hechos.

11/12/07

Líneas para el desasosiego

Caen cristales sobre tus venas,
y en pretérito simple arranca la rabia,
el pensamiento aplastado por la emoción.
La ciudad duerme, calla, padece,
y el camión de la basura arroja muertos al vertedero público,
como una náusea que gana la garganta, agazapada, constante,
como vivir en el reconocimiento,
en la agonía que buscan los poetas cuerdos (muertos).

9/12/07

6/12/07

Ull de molins

Fue una historia independiente,

de equis y vocales rotas,

de quijotes en la luna,

visiones, mecedoras, monólogo interior,

tomamos nota del globo,

en la curva de una ficción.



......................................................................




"
Los gigantes soplaron maquinalmente las horas,
en un largo embrutecimiento,
midieron su energía con los habitantes del aire,
entre vibraciones positivas e imposibles,
el campo de batalla claudicó,
y el viento finalmente quedó prohibido"

18/11/07

Hormigas en la piel

Fotografía de Candela Moriana












Todo comenzó con una cicatriz. En el codo llevaba tatuado un grupo de hormigas invasoras. En fila de a uno ascendían hasta el hombro una lista de obreras que terminaron acicalándose en los omóplatos. La hormiga reina descansaba en la cáscara de un huevo tambien tatuado a espaldas del hormiguero. Estuvo doce meses en huelga. El sindicato de feromonas se declaró insolvente y la reina decidió disolver las cortes ante la proliferación de machos asexuados que se autoproclamaron conspiradores del placer.

5/11/07

por la pinza

Fotografía de Candela Moriana













Una mosca vacila a las nubes,
aterriza en el alambre,
cosas del escarnio y de gandules.
Coloca en el hilo sus posaderas,
sacude los bolsillos,
planea sobre la pinza verde,
y la descubre al mundo.
Está colgada de sí misma,
cómoda en una almohada de aire.

2/11/07

De realidades

Fotografía de Candela Moriana














El mar nos mira,
ella habla con las piedras,
canta, suspira, vacía,
quiere ser una gota de agua,
en la nada,
eterna.

Se escribe blanca sobre la tierra,
cerca de las estrellas,
bien lejos del cielo,
se escribe polvo en el viento,
en el contacto,
el fuego.

Y quiero pasear junto a ella,
penetrar su refugio.

Y puedo sonreír inmóvil,
formar el símbolo,
inventar realidades,
una piedra y una palabra,
una llamada enorme,
sin origen,
en la distancia.

29/10/07

La magia de los otros

Los astrónomos están convencidos de que la materia oscura ocupa una gran parte de nuestro universo. No puede ser vista porque no emite ni refleja suficiente luz. Tan sólo podemos ver un cinco por ciento de matería común, con lo cual nos podemos hacer una idea de las dimensiones ridículas que la especie humana ocupa en el cosmos. Después de leer esto en algún sitio y convertir el vacío de esa materia en un relato de la nada, me prometí que no escribiría más sobre algo que por decirlo de alguna forma poco inteligente, no sabía explicar. Pero no lo hice. Me pregunto si existe algo que vaya más allá de la literatura. Si el incosciente colectivo del que hablaba Jung consiste en hacer del árbol que vemos cuando nos sentamos en un banco, una imagen exacta inventada por el hombre.
No estaba preparado para afrontar esa fantasía del lenguaje. Reducía la literatura a una forma de contar la realidad. Poco más. Conocía mis límites y me realizaba ingenuamente echándome encima los detritus de la sociedad, asumiendo a la perfección el papel de revolcador de mierda que tanto repite Pedro Juan Gutiérrez en su Trilogía Sucia de la Habana. Sin embargo, ese día, distinto a cualquier otro, una extraña percepción cruzó mi nivel de conciencia mientras leía en la biblioteca Miquel Llongueras, en el cruce de Riera Blanca con Les Corts.
Al principio pensé que era un ronquido y despúes, erróneamente, que un gato callejero maullaba en la terraza del edificio. Deduje lo absurda que era la segunda posibilidad y busqué entre las mesas que miraban al exterior de la luz ese sonido raro y familiar. Nada. Me alcé, miré a un lado y a otro cuidándome de que nadie me viera para que no me tomaran por un paranoico o un detective sin pistas. En cualquier caso, no tenía ninguna foto, ningún rasgo concreto, sólo escuchaba un sonido que rompía mágicamente la quietud de los libros. La gente seguía concentrada en sus asuntos. Pensé forzosamente en el personaje de Kafka que se tira por la ventana de un edificio y no puede ver como la ciudad nerviosa sigue su curso cotidiano sin inmutarse. Miré de nuevo a los lados, atrás, me cogí el pulso y nada. Todo seguía normal, demasiado normal. No pude resistirme más y cruzé la sala hasta llegar a la mesa de una blibliotecaria joven y normal.

- Oiga, ¿Escucha usted lo mismo que yo?
- ¿A qué te refieres?
- Sí, bueno, esa especie de sonido entrecortado que se oye en la sala.
- Es una chica que está cantando- me aclaró la blibliotecaria. Y además hoy le hemos dado permiso porque es su cumpleaños.
- ¿Cómo? ¿Y quién es esa chica? -Le dije sorprendido.
- Está justo enfrente tuya. Tiene los cascos puestos. ¿Te molesta? ¿Estás estudiando?
- Oh no... no... Sólo necesitaba oir que ese sonido era real. Llevo varios días soñando con sirenas y es lo más parecido a su forma de cantar. Eso no lo he leído en ninguna parte y nadie podrá arrebatármelo. ¿No crees?

La blibliotecaria me miró fijamente y volvió a clavar los ojos en la pantalla del ordenador. No le gustó la metáfora o tal vez no quiso interpretar la calidad de mis sueños.
Volví a la butaca donde comenzó todo y de nada sirvió abrir el libro. Espiaba a la chica desde mi sitio. Desde la butaca podía verla con dificultad. En primer plano quedaban montones de libros y al fondo una serie de discos desertores del orden natural de las cosas.
Me levanté y me fijé en sus labios. No los movía. La voz completamente exagerada y gutural. El canto ahogado de las sirenas. La magia de los otros, pensé para consolarme al tiempo que una de las bibliotecarias nos avisaba del cierre de la sala poniendo el tema "Hallucitanions" de Bud Powell.
Después la ví venir hacía mí. Arrastraba los pies y me puse más nervioso todavía. En ningún momento sentí pena por la chica de la canción ahogada. Algunos pensarán en este relato como una actitud de dominación encubierta. Nada más lejos de un abismo mágico.

23/10/07

Tacones rojos

Fotografía de Silvia Nieto













Caminaba desnuda por un sendero de piedras,
y palabras encontradas.
No quiso discutir con las sombras,
ni mirar atrás.
Nos atrapó,
nos dejó su huella,
nos puso cinco condiciones:
No me imites,
No te claves,
No te pienses,
No te encuentres,
Vuelve.

17/10/07

Este espacio estará temporalmente inactivo. El blog lleva días que me roba un tiempo extraño, involuntariamente, maquinalmente, y me impide leer papel, ya sea húmedo, blanco o amarillo. No puedo explicar la sensación que me invade. Jekyll y Hyde, probablemente. Agradezco a todos los paseantes achincolados que se detienen a mirar esta dimensión abismal, su tiempo y dedicación.

15/10/07

alex DeLarge

Fotografía de Oliver Ojeda
"Sin lugar a dudas,
me había curado",
dijo tras conocer el experimento Ludovico.
El hombre mecánico,
se consolidó finalmente,
aún bebe leche, supervitaminizada,
y toma polvos moloko plus.
La ultraviolencia de un ser,
invisible,
de aristas dependientes,
ha conducido por mí.
Tal vez, sólamente,
el mundo con sus gángsters,
de celuloide,
y sus naciones prostitutas,
encuentre afilada la nueva naranja.

14/10/07

Salteadores de un solo ojo

Partidas y Debrayes

"Cuenta la historia que fue un duelo de antagónicos y visceralistas lo que motivó la desaparición del forajido Joaquín Camargo, conocido en Argentina como “El indigno”, arrojado a un barranco de La Carolina por la traición de un escritor inestable. Sin embargo, la literatura del hampa, dice que se suicidó con una dosis de cianuro potásico, mientras escribía sus memorias junto a una prostituta gallega aficionada al tango".

10/10/07

Texturas

Fotografía de Silvia Nieto

Esta brecha,
pinta el color primario
el cuadro de la luz
las puertas del otoño
los nombres de piedra
y de fuego
los desconchones
la nada en soledad.
Una molécula de oxígeno:
incendia
siente
transita por el silencio
habla otra lengua
un código interminable
implacable
circular.