Tus hijos no quieren ir a la escuela
con un niño marroquí
o senegalés
lo entendemos
tu mujer no limpia los retretes de un CIE
tenéis un restaurante en el centro
y a veces os empolváis la nariz
de blanco sí
me llamaste rojo
y negro
pero sabes que sólo obedezco a mis cojones
no quiero resultar grosero
con este poemita lumpetario
solo un recordatorio
el momento fulminante
en el que tu mierda salpica
sobre líneas fugitivas
y reza más de lo que sepas
reza a tu virgen follarina
vas a necesitar golpes
de suerte y dignidad
oye la piel del tambor
la venganza.
12/7/09
Piel clandestina
publicado por
Pedro Chincoa
en
21:32
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8 comentarios:
"me llamaste rojo
y negro
pero sabes que sólo obedezco a mis cojones"
Fuerza, fuerza y verdades...
Abazos.
¿Quién no obedece a sus cojones?, con lo asquerosamente torcidos que son nuestros políticos hoy en día.
un abrazo
Fabuloso, me ha gustado mucho, gracias por plasmar también, una realidad abominable.
Cariñitos.
No sabía que se pudiera empaquetar así a gente .
El gesto de secarse el sudor de uno de los polis me ha parecido el mismo que haría un peón en la matanza del cerdo , cuando el animal da más guerra de la que se esperaba.
Oh, derechos humanos, qué precioso eufemismo.
Se puede decir más alto, pero no más claro.
Mis saludos,
I.
No sé aplaudir a través de un teclado, pero sin duda lo intento.
Estaríamos perdidos sin los cojones...
que tengas un feliz verano...de esos en los que respiras tranquilidad por las noches :)
Porque seremos cientos...
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