31/12/07

La tienda de los enfados

Fotografía de Silvia Nieto

- Buenos días. ¿Me pone un enfado?

-Claro que sí. ¿De qué tipo?
- Había pensado en algo sencillo...No sé...un empute con mi mujer, una riña con el jefe. Ya me entiende. Algo con una buena relación indignación-precio.
- Entiendo. De todos modos, me gustaría ponerle al corriente de la promoción que estamos estrenando, de manera excepcional, y sólo durante este mes.
- ¿Y?
- Verá: se trata de una nueva serie que llamamos "triple rabieta".
- Ah. Y ¿qué es?

- Forma parte de un programa de ensañamiento con el cliente sobre un eje temporal que...
- ¿Qué quiere decir?
- Bueno, para entendernos: es un disgusto a plazos.
- Ah. ¿Y eso?
- Hombre, no voy a engañarle. Es un poco más caro que una disputa familiar, una ofensiva comercial o ese tipo de artículos de facturación perversa. Pero una cosa si le garantizo: con este producto, usted podrá alcanzar un grado de ira o desilusión, un ambiente de cizaña o de neura tan incomparablemente auténtico que no podrá notar diferencia con uno de verdad. Nada que ver con cualquier otro método que haya probado antes para buscarse problemas. ¿Qué me dice? ¿Le gustaría probarlo?
- Pues, ¿sabe qué le digo? Que lo compro. Hace tiempo que necesito un enfado por lotes.
- ¡Muy bien! Le felicito. Ya sabía yo que usted no era de esos que se toman a chiste las broncas. en este mundo de alimañas, un carácter fuerte como el de usted -si me permite decirlo- es lo que hace falta. Se lo digo por experiencia.

Una semana después...
- Buenos días. Tengo que hablar con el vendedor.
-¿Es usted cliente nuestro?
-¿¡Cómo!? Hace sólo una semana que estuve aquí y ¿Ya quiere desembarazarse de mí? Llame enseguida al vendedor, porque estoy empezando a disgustarme.
- Buenos días. ¿En qué puedo atenderlo?
- Su "triple rabieta" es una mierda, ¿Me entiende? ¡Una mierda! Como las otras dos sean iguales, le voy a poner una reclamación por trato cordial con el cliente, que se va a cagar como un niño de teta.
- Pero, hombre, usted no ha jugado limpio con nosotros. Se ha largado a la competencia y les ha comprado el último modelo, y ahora viene a ponerlo a prueba, ¿No? Sepa que tenemos un seguro contra enfados, y que no se me vaya a poner farruco, porque no es asunto nuestro devolverle su buen humor y su talante dispuesto al diálogo. Usted firmó un contrato por tres semanas, y lo va a cumplir, le guste o no.
- ¡Eso es, coño! Menos mal que ustedes no se acojonan tan fácilmente. Estoy harto de los que prometen enfados y luego no llegan ni a decepcionarte. Pero ándese con ojo, porque voy a mirarlos con lupa.
- Vuelva cuando quiera. Estamos aquí para joderle la vida.
- Encantado. Han sido ustedes muy cabrones. Váyanse a tomar por culo, y quédense con su mierda de enfados. Gracias.
- No hay de qué, bastardo. No hay de qué.

Dos semanas después...
- ¡Buenos días!
- Buenos días.
-¿Qué? ¿ya se le ha pasao el enfado?
- Sí. Es una lástima. Me ha sabido a poco.
- Calma, calma. Tenemos lo que usted busca, hijodeperra.
-Pero, ¿¡Cómo se atreve!? ¿Será cabrón el hijodesuputamadre éste?
- No lo esperaba, ¿Eh?
- Es el "enfado latigazo". Cuesta dos euros la unidad. Ideal para sorprender a sus amigos, o quién sabe, a sus allegados, al vecino que se queja del silencio...
- Póngame una docena ahora mismo.
- No se arrepentirá.
- Más te vale.
- Por cierto, me debe dos euros, sinvergüenza.
- Es lo justo. Ahí van.
- Gracias.
- Que te follen, timador.

Un cuento de Gilberto Da Costa.

21/12/07

la sonrisa traviesa

Fotografía de Oliver Ojeda














En un simposio de anatomía...
un hombre de mucho peso...
pidió que le cortaran una pierna...
como solución a los excesos...
El médico naturalmente aceptó...
y su lista de clientes sigue engordando...

18/12/07

Siete veces solo

Fotografía de Silvia Nieto













Su fijación por la potencia de lo estático,
lo llevó a vivir siete veces en el mismo sitio,
sobreviviendo a todas las generaciones calaveras,
al paso de las brujas del bosque, incendiarias, insomnes,
muchas veces fue sumiso, acaso humillado,
ahora en su vista crecen dudas,
y a tientas esta vida lo devora.

14/12/07

Relato abierto de Antonio Carpaso

Primera parte
Manivelas

Antonio Carpaso escribía poemas y relatos un tanto desangelados. Jamás encontraba un hilo conductor o un paisaje bien construido. No sabía explicar la causa de sus rodeos a la hora de escribir. Por supuesto, era un escritor fracasado y un lector muy constante. No podía mirar hacia dentro como hacen los autores de verdad, sin embargo, conocía el camino de las ideas, un trayecto de fuera hacia dentro al fin y al cabo.
Algo le empujaba a escribir, de lo contrario enloquecería. Era consciente de que existían escritores buenos, maestros, muy buenos, malos, mediocres, muy malos, plagidores hábiles, retóricos, histriónicos, laberínticos, poéticos depurados, fantásticos o realistas, satíricos, comediantes, prosistas de la risa. En definitiva, una lista interminable de falsificaciones y mentiras profesionales.
Los personajes de sus cuentos eran casualidades o accidentes, encuentros sonámbulos con la realidad. De ahí que no haya muchos universos particulares en su obra. A veces se avergonzaba de la forma en la que encontraba estos personajes y otras, en cambio, se alegraba de poder salvarle la vida a un personaje secundario de algún periódico, donde muchas veces una meada en una verja pasaba a ser una lluvia de cohetes.
En cierta ocasión, leyendo el diario en un bar regentado por chinos con nombres catalanes, Antonio Carpaso encontró una noticia sobrecogedora y siniestra. Un padre había matado a su hijo de 6 años y después se había suicidado con un objeto punzante. Al parecer, el tipo llevaba un año separado de la mujer y en trámites de divorcio. Estaba bajo tratamiento psiquiátrico y con problemas para afrontar una hipoteca. La situación no podía ser mas triste y desoladora. De pirados está lleno el mundo, pensaba Antonio Carpaso mientras apuraba las letras del periódico. En ese preciso instante, una anciana lunática se acercó por detrás quitándole el periódico de las manos. Le dijo que su tiempo había terminado. Antonio Carpaso se quedó con los ojos suspendidos y no acertó a decirle nada. La anciana miró durante un instante la portada y volvió a dejar el periódico en la mesa. Ya está, nada, si es que nos roban por todas partes, dijo la anciana lunática al mismo tiempo que cerraba la puerta del bar y arrastraba los pies por Progrés 16. Carpaso no sabe que esa mujer acabaría siendo un personaje crucial en la historia. Ahora lo sabe el lector, pero igualmente sabe que no existe ninguna probabilidad de que eso sea cierto. Necesita que le diga como era ese personaje, una descripción más exacta, si era de familia de titiriteros o un charlatán visceral no tiene mucha relevancia, puesto que los personajes de sus cuentos se escapan a la mayor brevedad posible y deciden morderse la lengua acaso sin motivo, o con la preocupación de conocer los fantasmas de la inventiva.
A no sabe nada de la vida de B. Pero B si conoce el nombre y la dirección de A. En esta situación, B le da vueltas a lo mismo y no sabe que hacer. Está desesperado y tiene que tomar una determinación. No lo sabe, pero lo hará. Y en cualquier caso, la forma de intervenir en la acción será una brecha intrascendente en la veracidad de los hechos.

11/12/07

Líneas para el desasosiego

Caen cristales sobre tus venas,
y en pretérito simple arranca la rabia,
el pensamiento aplastado por la emoción.
La ciudad duerme, calla, padece,
y el camión de la basura arroja muertos al vertedero público,
como una náusea que gana la garganta, agazapada, constante,
como vivir en el reconocimiento,
en la agonía que buscan los poetas cuerdos (muertos).

9/12/07

6/12/07

Ull de molins

Fue una historia independiente,

de equis y vocales rotas,

de quijotes en la luna,

visiones, mecedoras, monólogo interior,

tomamos nota del globo,

en la curva de una ficción.



......................................................................




"
Los gigantes soplaron maquinalmente las horas,
en un largo embrutecimiento,
midieron su energía con los habitantes del aire,
entre vibraciones positivas e imposibles,
el campo de batalla claudicó,
y el viento finalmente quedó prohibido"

18/11/07

Hormigas en la piel

Fotografía de Candela Moriana












Todo comenzó con una cicatriz. En el codo llevaba tatuado un grupo de hormigas invasoras. En fila de a uno ascendían hasta el hombro una lista de obreras que terminaron acicalándose en los omóplatos. La hormiga reina descansaba en la cáscara de un huevo tambien tatuado a espaldas del hormiguero. Estuvo doce meses en huelga. El sindicato de feromonas se declaró insolvente y la reina decidió disolver las cortes ante la proliferación de machos asexuados que se autoproclamaron conspiradores del placer.

5/11/07

por la pinza

Fotografía de Candela Moriana













Una mosca vacila a las nubes,
aterriza en el alambre,
cosas del escarnio y de gandules.
Coloca en el hilo sus posaderas,
sacude los bolsillos,
planea sobre la pinza verde,
y la descubre al mundo.
Está colgada de sí misma,
cómoda en una almohada de aire.

2/11/07

De realidades

Fotografía de Candela Moriana














El mar nos mira,
ella habla con las piedras,
canta, suspira, vacía,
quiere ser una gota de agua,
en la nada,
eterna.

Se escribe blanca sobre la tierra,
cerca de las estrellas,
bien lejos del cielo,
se escribe polvo en el viento,
en el contacto,
el fuego.

Y quiero pasear junto a ella,
penetrar su refugio.

Y puedo sonreír inmóvil,
formar el símbolo,
inventar realidades,
una piedra y una palabra,
una llamada enorme,
sin origen,
en la distancia.

29/10/07

La magia de los otros

Los astrónomos están convencidos de que la materia oscura ocupa una gran parte de nuestro universo. No puede ser vista porque no emite ni refleja suficiente luz. Tan sólo podemos ver un cinco por ciento de matería común, con lo cual nos podemos hacer una idea de las dimensiones ridículas que la especie humana ocupa en el cosmos. Después de leer esto en algún sitio y convertir el vacío de esa materia en un relato de la nada, me prometí que no escribiría más sobre algo que por decirlo de alguna forma poco inteligente, no sabía explicar. Pero no lo hice. Me pregunto si existe algo que vaya más allá de la literatura. Si el incosciente colectivo del que hablaba Jung consiste en hacer del árbol que vemos cuando nos sentamos en un banco, una imagen exacta inventada por el hombre.
No estaba preparado para afrontar esa fantasía del lenguaje. Reducía la literatura a una forma de contar la realidad. Poco más. Conocía mis límites y me realizaba ingenuamente echándome encima los detritus de la sociedad, asumiendo a la perfección el papel de revolcador de mierda que tanto repite Pedro Juan Gutiérrez en su Trilogía Sucia de la Habana. Sin embargo, ese día, distinto a cualquier otro, una extraña percepción cruzó mi nivel de conciencia mientras leía en la biblioteca Miquel Llongueras, en el cruce de Riera Blanca con Les Corts.
Al principio pensé que era un ronquido y despúes, erróneamente, que un gato callejero maullaba en la terraza del edificio. Deduje lo absurda que era la segunda posibilidad y busqué entre las mesas que miraban al exterior de la luz ese sonido raro y familiar. Nada. Me alcé, miré a un lado y a otro cuidándome de que nadie me viera para que no me tomaran por un paranoico o un detective sin pistas. En cualquier caso, no tenía ninguna foto, ningún rasgo concreto, sólo escuchaba un sonido que rompía mágicamente la quietud de los libros. La gente seguía concentrada en sus asuntos. Pensé forzosamente en el personaje de Kafka que se tira por la ventana de un edificio y no puede ver como la ciudad nerviosa sigue su curso cotidiano sin inmutarse. Miré de nuevo a los lados, atrás, me cogí el pulso y nada. Todo seguía normal, demasiado normal. No pude resistirme más y cruzé la sala hasta llegar a la mesa de una blibliotecaria joven y normal.

- Oiga, ¿Escucha usted lo mismo que yo?
- ¿A qué te refieres?
- Sí, bueno, esa especie de sonido entrecortado que se oye en la sala.
- Es una chica que está cantando- me aclaró la blibliotecaria. Y además hoy le hemos dado permiso porque es su cumpleaños.
- ¿Cómo? ¿Y quién es esa chica? -Le dije sorprendido.
- Está justo enfrente tuya. Tiene los cascos puestos. ¿Te molesta? ¿Estás estudiando?
- Oh no... no... Sólo necesitaba oir que ese sonido era real. Llevo varios días soñando con sirenas y es lo más parecido a su forma de cantar. Eso no lo he leído en ninguna parte y nadie podrá arrebatármelo. ¿No crees?

La blibliotecaria me miró fijamente y volvió a clavar los ojos en la pantalla del ordenador. No le gustó la metáfora o tal vez no quiso interpretar la calidad de mis sueños.
Volví a la butaca donde comenzó todo y de nada sirvió abrir el libro. Espiaba a la chica desde mi sitio. Desde la butaca podía verla con dificultad. En primer plano quedaban montones de libros y al fondo una serie de discos desertores del orden natural de las cosas.
Me levanté y me fijé en sus labios. No los movía. La voz completamente exagerada y gutural. El canto ahogado de las sirenas. La magia de los otros, pensé para consolarme al tiempo que una de las bibliotecarias nos avisaba del cierre de la sala poniendo el tema "Hallucitanions" de Bud Powell.
Después la ví venir hacía mí. Arrastraba los pies y me puse más nervioso todavía. En ningún momento sentí pena por la chica de la canción ahogada. Algunos pensarán en este relato como una actitud de dominación encubierta. Nada más lejos de un abismo mágico.

23/10/07

Tacones rojos

Fotografía de Silvia Nieto













Caminaba desnuda por un sendero de piedras,
y palabras encontradas.
No quiso discutir con las sombras,
ni mirar atrás.
Nos atrapó,
nos dejó su huella,
nos puso cinco condiciones:
No me imites,
No te claves,
No te pienses,
No te encuentres,
Vuelve.

17/10/07

Este espacio estará temporalmente inactivo. El blog lleva días que me roba un tiempo extraño, involuntariamente, maquinalmente, y me impide leer papel, ya sea húmedo, blanco o amarillo. No puedo explicar la sensación que me invade. Jekyll y Hyde, probablemente. Agradezco a todos los paseantes achincolados que se detienen a mirar esta dimensión abismal, su tiempo y dedicación.

15/10/07

alex DeLarge

Fotografía de Oliver Ojeda
"Sin lugar a dudas,
me había curado",
dijo tras conocer el experimento Ludovico.
El hombre mecánico,
se consolidó finalmente,
aún bebe leche, supervitaminizada,
y toma polvos moloko plus.
La ultraviolencia de un ser,
invisible,
de aristas dependientes,
ha conducido por mí.
Tal vez, sólamente,
el mundo con sus gángsters,
de celuloide,
y sus naciones prostitutas,
encuentre afilada la nueva naranja.

14/10/07

Salteadores de un solo ojo

Partidas y Debrayes

"Cuenta la historia que fue un duelo de antagónicos y visceralistas lo que motivó la desaparición del forajido Joaquín Camargo, conocido en Argentina como “El indigno”, arrojado a un barranco de La Carolina por la traición de un escritor inestable. Sin embargo, la literatura del hampa, dice que se suicidó con una dosis de cianuro potásico, mientras escribía sus memorias junto a una prostituta gallega aficionada al tango".

10/10/07

Texturas

Fotografía de Silvia Nieto

Esta brecha,
pinta el color primario
el cuadro de la luz
las puertas del otoño
los nombres de piedra
y de fuego
los desconchones
la nada en soledad.
Una molécula de oxígeno:
incendia
siente
transita por el silencio
habla otra lengua
un código interminable
implacable
circular.

8/10/07

El enemigo










Entrénate para ser un brillante equilibrista,
conoce el principio de la caída.
Entrénate para no tomar en serio la vida.

7/10/07

Napalm

Sebastiao Salgado.
El mundo mayoritario. Trabajadores.
Campo petrolífero del Gran Burham. Kuwait. 1991














Y caí.
Desde lo más hondo,
desde lo más profundo.

Mi cabeza se dividió en dos,
mi cerebro se convirtió en polvo,
mi piel fue arrancada de mis manos,
y mis caderas se separaron.

Me desplacé por el sucio asfalto,
cuesta arriba,
con la ayuda de mis brazos.
Y empezó a pasar el tiempo.

Mostré mi lado más fácil,
durante años.
Pensaron que ése era el puesto,
que ése era el lugar.
Pero sólo estaba esperando;
escondido,
agazapado.

Y volví.
Poseído por mil demonios,
aullé el fuego que hay en mí.
Abrí mi pecho en dos
y quemé lo que se secaba delante.
Con mis piernas llenas de heridas,
pateé lo que sobraba en el camino.

Ahora soy el Napalm que vuela,
la llama incombustible, lo que todo arrasa.
Vivo en dirección contraria, mi cuello se agarrota si me doy la vuelta y para mí no existen los segundos.

Soy una cosa incómoda,
una imperfección del sistema:
el elemento defectuoso.

Vivo en la inseguridad y la comodidad chupa mi corazón y seca mis venas y ya no puedo respirar.

Soy una misión,
un objetivo.
Soy una flecha lanzada.

El Acto. Visiones. Napalm
Bernat Feliu.

5/10/07

Fuera de campo




















Ahora que te has ido,
átomos y desencanto,
repetición y espasmo,
en sol menor mis pasos.
Ahora que te has ido,
y el poeta no se exilia,
y el camaleón no cambia de color,
y la hoja no caduca,
y el humo crece verde,
Y el verso se me pierde.

1/10/07

ángela mushroom













qué puedo escribir sobre ti,

no hay nada que pueda decir,
qué siente una mujer de lejanías,
una pincelada, una línea curva, una mirada,
siete letanías de un perfil,
en una noche de muerte sin fin,
qué puedo escribir sobre ti.

28/9/07

Diario de un cartero voluble

Tercera parte
Mensajes de contenedor


Sarriá. Mañé y Flaquer. Número 6. El segundo furgón estacionó a las 8:45. La jefa llamó a dos de los contratados para descargarlo. Ya en la entrada JC masculló un saludo amable. Hablamos de un corto que hizo el año pasado. Buen intento, le digo para joderlo de buena fe. Creo que tienes buenas maneras. Lo de mostrar en exceso no resulta bien. Para algunos "autores outsider" la ética de una película entronca directamente con la narración. Vaciamos el furgón. Progresivamente. Los riñones sufren lo necesario para hablarte a media tarde.
La cara de un tipo albino, de ojos pequeños y azules, mofletes sonrosados y cabellos implantados en una clínica cara, se repite sospechosamente entre los montones de revistas financieras. Quién ha llamado a este caraculo, espeto a regañadientes.
Al fondo de la furgona hay diez bloques compactos de publicidad institucional. "Barcelona Batega" leo con curiosidad. Las letras en negro y un corazon rojo dispuesto en horizontal cubren la carta publicitaria. Una invocación más al civismo y al sentido común. Esta última palabra tiene un sentido metálico. Qué es eso de sentido común en una selva mundializada como esta. Busco alternativas a esta campaña en internet y encuentro un cartelito con el lema "Barcelona Carrega, la prensa aplaudeix, les inmobiliries es forren. Ajuntament de Carcelona". Un policía sale del corazón estrangulado con la porra en alto y muchas ganas de ordenar.
Aún faltan dos pilas de revistas. Publicidad de una conocida publicación de moda y belleza para la mujer. Creo que aquí dentro hay una compresa, digo a mis compañeros de carga y descarga. No exageres hombre, me dice un tipo sensato que mira mientras el sudor me invade la frente.
Nos ponemos a tirar cartas. Tras casi cuarenta minutos sin ninguna novedad, un A4 transparente llega a mis manos. En el margen superior izquierdo un remitente y a la inversa el destinatario. Nada más. Lo comento con los compañeros. Perplejo. Creatividad minimal, una postal depurada, un error, una carta más, no sé que coño es esto, aunque al menos te hace pensar. Un mensaje cristalino, desnudo, cualificado.
Ya sentado me pongo a realizar las bajas. Carles está justo al lado. Me enseña un sobre grande cuyo remitente es una clínica dental. Toco el sobre y deduzco que dentro hay una dentadura. La han devuelto. Probablemente la abuela que se la puso la usó durante un tiempo hasta que contrajo alguna caries remota. Tengo una tentación escabrosa. Le digo que voy a ir al baño. Abriré el sobre. Me pondré la dentadura y le diré a la jefa que es una pureta llena de sensualidad. Carles me ha dicho varias veces que me estoy jugando el puesto de trabajo con mis comentarios picantes. Descargando el material inflamable me había dicho que al distrito 17 le llaman "La casa de las amargas". Será porque las tres jefas mean sentadas. En boca cerrada no entran moscas. Charlatán. Profesional. Le digo que ya descansaré cuando me coman las moscas. Ni siquiera el esqueleto de un pez gigante puede descansar. Habrá testigos que reinventen la hazaña del cazador. Lo dice Hemingway en ese librito tan conocido sobre un viejo pescador cubano. También proclama eso de que el hombre no ha nacido para la derrota. Puede ser destruido, pero jamás puede ser derrotado. Suicida, bruto y ejemplar.

24/9/07

a dos bandas

23/9/07

materia positiva

22/9/07

p-22

Culto a la madre
Instalación de Eulalia Valldosera

21/9/07

En una lengua de trapo












Mi lengua busca formas en la oscuridad,

enfrascada en participios sin sentido,
en coños publicitarios, milenarios,
indagando las palabras malditas,
busco el vicio realista que atrapa lentamente,
infinitamente,
la lista interminable de moléculas enfermas,
lejos de la tercera dimesión.
Subo a bocados por la escalera y una mano me ofrece dos caladas de miedo y deseo.
Prospectiva engañosa.
mi lengua busca formas en la oscuridad.


17/9/07

Diario de un cartero voluble

Segunda parte
Tropezones y una sonrisa vertical


Las cartas se tiran de pie. Distrito, barrio, sección, calle, número. Por este orden poco fiable nos orientamos. Te diré algo predecible, el tiempo es una inversión con intereses . El plástico y su invasión también. Ambos justifican la propaganda. No sólo en Correos. Las cartas son para los profesionales del oficio. Alguien me contó que durante algún tiempo los contratados de Correos eran utilizados como conejillos de indias cuando ETA utilizaba la privacidad y el erotismo que encierran las cartas para atentar contra algún pececillo gordinflón de la burocracia o algún periodista del establishment social. Mopa al estado social, democrático y de derecho.
Hablar mucho mientras tiras cartas puede resultar un insulto a tus compañeros. Lo que más se lleva ahora es enchufarte los cascos y comentar noticias y discos con el locutor. Él te venderá su voz y tú pensarás que es un farsante con suerte. Yo te diré que tu vida es una puta mierda. Y lo sabes. Lo has pensado alguna vez. De lo contrario no leerías esto.
Algunos carteros quieren salir antes. Su barrio está limpio y por la tarde tienen otro empleo: un bar, jardinero, cuidador de ancianos, encuestador, camello ocasional. Te cuento el tópico del trabajo flexible. Casi nadie protesta por lo esencial. Sólo os quejáis cuando hay muchas cartas, dirá la jefa. No milito en ningún partido, más bien soy un vigilante acusador. . Una empresa con unos 60.000 empleados, precarios, mal pagados, en manos de la privatización que vendrá, peligrosamente se afirma como la solución a un sueldo digno.Y para bien, la exploración subversiva del caos. Porque el trabajo de cartero puede resultar maravilloso, en el sentido de encontrar el buzón donde echar la carta.
Sindicatos traidores que pactan a espaldas del trabajador. El peatón amarillo no busca soluciones. El peatón naranja te verá como un vago. En este tiempo breve en el que interpreto y juzgo sólo veo un descontento moral, psicológico y social de la vida cotidiana. Una alternativa a los bocados de este post: www.correosenlucha.spaces.live.com
Escogió un sobre bonito. Puso empeño en la caligrafía. Pidió a la estanquera un sello que discriminara al rey. Lo encontró. El sello se le quedó pegado en la lengua. Un ligero sabor a verde. Pensó. Con esfuerzo lo puso en el margen derecho del sobre. Elva López. Calle Poeta, 8, Bajos, 41658. Lisenda. Chincoladas de perro y frasco. República independiente de los palabros.

13/9/07

El médico que mató a Peter Pan

La memoria fugaz












Los niños pillan un berrinche el primer día de escuela. Yo no lo recuerdo, lo sé porque me lo han contado. No tenemos consciencia de esa inmensidad. Es algo parecido a una llanura que intenta decirnos algo. Todos fuimos anarquistas alguna vez. A muchos niños les gusta cruzar el oceáno con su bicicleta y atrapar lagartijas en el verano.
Nos poníamos en círculo alrededor del rabo de lagartija que no paraba de girar. Y si tenías suerte y el rabito se paraba junto a ti, disponías las reglas del próximo juego. A mí me gustaba ofrecer el rabito a las niñas que jugaban con nosotros. Muy pocas participaban en el ritual. Ninguno de nosotros sabía porqué el rabito mutaba en realidad.
También nos gustaba pisotear el fango del arroyo con las botas de agua. Hacíamos figuras imposibles con los helechos salvajes que crecían a los lados. Pensábamos que el verde era el color de la infancia.
En el camino que bajaba al arroyo vegetaban algunos almendros. Siempre recordaré la sombra que colgaba del árbol. Fue la primera vez que vi un animal muerto. Era un galgo. Lo habían sacrificado porque no era lo suficientemente rápido. Durante años aguanté los malditos chistes de algunos cazadores del lugar.
Hace unos meses se me apareció la sombra del galgo en un paraje completamente distinto. La memoria quiso asustarme de alguna forma intraducible. Esta vez el galgo estaba de pie, desafiando a su propia sombra. Yo miraba el espectro a ras de suelo. La imagen me pertenecía desde hacía muchos años. Un sistema de relaciones simplemente. Pensé.
Un niño se entretenía juntando todos los zapatos que encontraba en el vertedero improvisado del camino. Colgaba los zapatos en los almendros. Lo hizo incluso con la presencia del perro humillado. Era un niño muy raro. Inventó la carrera del espárrago. Robábamos el carrito de la compra a nuestras madres y nos deslizábamos por los surcos cuesta abajo. El carrito quedaba para el arrastre. Nuestras rodillas eran un poema de sangre.
Ese niño me dijo que le había levantado las faldas a la virgen. No te creo. Le dije desafiándolo. Entramos a la iglesia por la casa del cura comunista. Éramos unos enanos muy ariscos. Ya lo creo. Pero nos colamos en los bajos de la muñeca. Descubrimos el artificio. Esa noche no pude quitarme de la cabeza la sombra del galgo.
A la mañana siguiente, la profesora preguntó que queríamos ser de mayor. Yo dije que sería ginecólogo. Mi padres se reían mucho cuando alguno de sus amigos me lo preguntaba. Estaban tan convencidos como yo de que era una puerta al conocimiento.

11/9/07

sesión limitada



9/9/07

La otra estrategia del caracol












Dejo el correo en el mostrador y también el saludo precipitado de buena mañana. Muchas veces los sorprendo hojeando algún periódico de derechas. Algunos simulan una lectura malograda, otros solo estrujan el periódico con los dedos. El uniforme azul se camufla con el negro de la entrada. Los mayores parecen hinchados de alcohol. Una calvicie rotunda los delata por muchos años. Viven en el mismo edificio que su dueño. Estamos en Sarriá. Una condición indispensable. La otra fue comulgar en silencio o en directo con la línea franquista de pensamiento. Muy pocos son catalanes o catalanistas. Tienden a las frases cortas y correctas. No se trata de promover asperezas. Narro ingenuamente desde la experiencia. A la realidad no le hace falta ser verosímil. Soy testigo por azahar. Pienso en la literatura como una metáfora de acción. Veo a los porteros en su soledad, airosos del síndrome de Ulises, como el corredor de fondo que anuncia la dispersión. Con ellos mi gratitud. Contra todos la explotación. Esta conciencia es un abismo macerado en el frío de la despensa. Quiero desearte suerte portero. Mereces otra oportunidad. Elige bien donde te sitúas portero. Alza la voz si es preciso portero. No te arrugues voluntariamente portero. Mete los pies en agua y sal portero. La casa perderá si es preciso portero.

8/9/07

Monos en el frío

Primera parte
La bañera












2004. Ese año me acosté con dos vírgenes y con una ninfómana. No es del todo placentero, ya lo sé. No me interroguéis
. Solo quiero recordar el sabor de esos coños. Tampoco quiero saber nada de esos tipos que escriben pensando en mejorar lo que hablan en el bar. Escribir malamente puede resultar igual de obsceno.
Tuve que irme por patas del piso donde vivía. Mi compañero intentó montárselo con la hierba. No sé si llegó a funcionar. Si recuerdo que el piso de abajo era un gabinete de psicología. Un día encontramos el laboratorio inundado. El agua empezó a filtrarse poco a poco y alcanzó el techo de los vecinos. La noche anterior soñé que me acostaba con la psicóloga jefe. No me decidí a visitarla. El dinero escaseaba. Dejé la marijuana por el vino. Me mudé de casa. Antes de abandonarla me acosté con una alemana protestante. Rebeca se aferraba a mi polla y yo le mordisqueaba nervioso los pezones. No dejó que la penetrara. Me habló de su novio. Me habló de la culpa. Me habló de urgencias y sentimientos.
Me instalé en una casa vieja del centro. Mi habitación estaba en la tercera planta. Pagaba doscientos euros por vivir en un cuchitril con terraza.
Trabajaba gratuitamente en un programa de radio. Me acosté con mi compañera de prácticas. Era brasileña. Tenía un culo fantástico. Me enseñó una foto de su padre. No me gustan los tipos con bigote. Enseguida deduje que era milico.
Carolina no quiso perder la virginidad. Se contentó con mordisquear torpemente mi polla. Me entregué a su clítoris. Nos perdimos en la rigidez de las baldosas.
Ese año conocí a una francesa. Se instaló en el piso de abajo. Un día subió borracha a mi habitación. Yo trataba de escribir. Entonces pensaba que se me daba bien. Me dijo que no quería molestar. Yo ardía de ganas por follármela. Cristal se tumbó en mi cama. No hicimos preguntas. Le ofrecí mi polla. Me enseñó su coño. Estuvimos toda la noche follando. Al día siguiente quiso hacerlo en la terraza. Se le daba bien. Era joven, viciosa y vital. Sólo se equivocó en una cosa. Dijo que no era la puta de cama de nadie. Gracias Bolaño; en el equívoco vivimos y planeamos nuestros ciclos de vida.

7/9/07

Fatalismo y belleza iconoclasta














"Donde hay reposo hay vacío, donde hay vacío está la plenitud, que es totalidad" dice Chuang-Tzi, filósofo taoísta. En Primavera, verano, otoño, invierno....y primavera, Kim-ki-duk, 2003, esboza un bonito cuento visual en el que un monje budista trata de guiar a su joven discípulo a lo largo de las estaciones. El relato circular en el cine y en la vida. El deseo como vehículo de la tragedia. Fatalismo y belleza iconoclasta. Para algunos, la ética está en la forma de mirar. No es un guión que puedan firmar los mejores del oficio, tal vez mucha dilación en el ritmo, si se mira desde la óptica occidental. Pocos autores, quizá Erice, saben mirar desde este lado del conocimiento. Una película no apta para todos los públicos. Una etiqueta intelectual que viola pacientemente las taquillas. Hay que verla.

6/9/07

Háblame de tu música














Todo autor mira hacia dentro en la medida en que esa creación se observa a sí misma. Federico Fellini lo hace con guiños constantes al deseo, a lo grotesco y el desasosiego. También perfila una mirada provocadora hacia el espectador. No lo lleva de la mano sino que lo engancha desde la fragmentación del relato. Un viaje irreal e ilusorio que convierte la realidad en un espectáculo brillante. En
Ensayo de orquesta, 1979, un grupo de músicos se reunen en un antiguo oratorio para tocar bajo la batuta de un autoritario director de orquesta, concediendo una entrevista a un invisible periodista de televisión que bien podría ser Fellini.
La orquesta, la familia, la oficina, el sindicato o el partido. La misma estructura social que nos oprime según se mire. Más allá del pensamiento crítico nos queda el arte como terapia de salvación, como vía de sanación ante la enfermedad que supone la cinefilia.

4/9/07

violencia sin retorno












Se dice que los tipos duros no bailan. Maticemos, lo dice Norman Mailer en esa novela donde el whisky y la marijuana acompañan el mal trago que supone confiar ciegamente en el ser humano, asesino irreconocible, fogata devoradora de su especie.
En La Huida, Sam Peckinpah, 1972, desarrolla una violencia medida y adictiva que seduce al espectador más elocuente desde el momento en el que Steve MacQueen y sus compinches deciden atracar el banco. Puro cine. Un guión muy inteligente. Unos personajes perfectamente construidos. Un director exigente, lírico en la batalla, controvertido y psicológico.

1/9/07

La escuela no me enseñó a leer los labios

Primera parte
La memoria fugaz











Viernes 24 de agosto. Quedo con Nacho para ir a las fiestas del barrio de Sants. LLego quince minutos tarde a la salida de Alcolea. Línea Roja. Habíamos quedado con Ignacio, un amigo de Nacho que protagonizó un corto sobre un tipo gris que finalmente decide romper con todo. Ignacio me explica que prefiere las fiestas de Sants a las de Gracia, donde el bullicio es palpable y las calles desembocan en una orgía colectiva con un inquietante olor a orín. Entramos en un Bar para tomar unas cervezas. Nacho le explica al camarero que quiere un bocadillo de medio metro aproximadamente. El camarero es chino y conoce al dedillo el lenguaje no verbal. Finalmente asiente y nos sirve las tres cervezas. Hablamos de algo concreto; la especulación inmobiliaria en Barcelona. Salvaje, excluyente, estudiada y legislada por nuestros políticos mediocres y decididamente obscenos. Les explico que estoy leyendo un libro sobre la obra de Joaquin Jordá (La mirada Lliure, Laia Manresa, Filmoteca de Catalunya, 2006) y hablamos de una película documental excelente (De nens, Joaquín Jordá, 2003) cuyo trasfondo no es otro que la forzada transformación social y estética del barrio del Raval. Hay expertos inmobiliarios que usan el término "cucaracha" para designar a los inquilinos que son potencialmente pasivos para el sistema inmobiliario. Si tienes más de 70 años y dispones de un régimen de alquiler con renta antigua, estarás en la lista negra de esta gentuza que emplea el chantaje o la violencia psicológica para meterle el miedo en el cuerpo al inquilino. Por su parte, el ayuntamiento no interviene en las reformas del edificio, al contrario, recibe presiones de los grandes grupos inmobiliarios para intervenir en demoliciones. A la par que escribo esto, leo en El periódico de Catalunya que “el reponsable económico apoya la deducción fiscal a los alquileres, pero solo a los jóvenes”. Su particular tono rancio no lo exime de la gravedad con la que nos encontramos, ni tampoco convence. Es un cínico neoliberal, consolidado en la Eurocámara, que mostró su descontento cuando Zapatero le pidió que se incorporara al Ejecutivo. Pero estos progres presumen de compromiso social y sobre todo saben comportarse en público, saben que la discordia no entona con el marketing.
Esto tiene que reventar en breve y si los jóvenes de este país no lo hacemos, no lo hará nadie. Y si no pasa, lo más normal es que haya un exilio emergente hacia otros países europeos, como ya sucede con gran parte de los investigadores. Efectivamente, estamos hablando de políticos y revolucionarios en estado de gracia. Una de sus máximas en alianza con el cuarto poder podría ser "no dejes que la realidad pueda ser un obstáculo".
Necesito dinero y medios para hacer un documental sobre las personas mayores que viven en una situación de abandono y exclusión social. Necesito denunciar visualmente estas circunstancias. Soy un optimista anclado en la memoria fea. Y si las imágenes son caras, las palabras inundarán el barco. En el naufragio los árboles de la memoria emergen desde las profundidades. Un acuario en superficie, peces, memoria y selección. Veinte mil euros no son nada, pienso con la ilusión de un niño chico.
La chica que ha preparado el bocadillo se acerca a la mesa. Le pregunto cuánto tiempo llevan con el bar. Me responde que apenas dos meses y entre risas y genuflexiones imposibles nos dice que trabaja unas 18 horas al día. Es muy simpática y voluptuosa. Sus rasgos no parecen chinos. Tiene la cara más ancha y unos ojos ajados más grandes que cualquier otro oriental que haya visto antes. Su madre es japonesa, pero ella se ha criado en China. Nacho intercambia algunos saludos con ella en japonés y enseguida se sorprende. Nos pide que demos publicidad a su local. Me pregunto que tiene de atractivo el sitio y concluyo que ella es sin duda lo más interesante.
Salimos a la calle. Algunas están adornadas con mucho ingenio. En una de ellas, hay unos muñecos hechos de cartón piedra. Parece una orquesta, inmutable, que interpreta una composición de congelador. El pianista lleva días colgado de la misma nota. Una decisión difícil. Imagino las patas del piano convertidas en patas de elefante, enraizadas en el asfalto, sujetas por la firmeza de su memoria.
Entramos en una tabernita muy concurrida. Pedimos un litro de sangría para los tres. Este puede ser el principio de una cogorza. Hablamos de todas las chicas que hay a nuestro alrededor. Hablamos de tipos de culos, de cuernos, de mujeres que fuman, de mujeres exóticas, de una discoteca para mujeres maduras de cuyo nombre no quiero acordarme. Que nadie se ofenda, observo que follamos con la regularidad de un jesuita, aunque creo que esas cosas se dicen a media voz o más bien no se dicen. El orgasmo femenino siempre será un enigma para los hombres, me había dicho ese día la secretaria de Correos bien temprano.
Un grupo cubano empieza a tocar en la calle. Pinta bien. Ritmo de soneros y un negrito con mucho sabor animando el cotarro. A mover la cintura. Ana se incorpora a nuestro pequeño grupo. Tiene cuarenta y pocos años. Durante mucho tiempo tuvo aseguradas las manos. Fue modelo de manos para importantes agencias de publicidad. Tiene unas manos sorprendentes para su edad. Manos de pianista, delicadas, esbeltas, de piel tersa y uniforme, sencillamente mágicas. Tiene mucho encanto esta mujer. Acaba de llegar de Tailandia. Ana es chilena. En 1974 tuvo que salir de Chile en plena dictadura pinochetista.
Después de probar el ritmo frenético de la publicidad y conocer el apetito omnívoro de sus principales agentes, decidió sumergirse en la filosofía oriental budista.
Es curioso, esta gente te explica cosas como que hay una luz creciente, en continua expansión, en la actuación y dedicación exclusiva al otro, a la otra, al objeto de nuestro amor. Y no conciben la pasión sin esa fuerza bruta. Y el optimismo sereno que desprende su mirada la delata. Una magia espiritual compatible con la vigilia y también con la cara sucia del capitalismo. Estoy aprendiendo a desarrollar la sabia conexión mente/cuerpo. Es gratificante, como las operaciones comerciales que hago con la India o China. No voy a grandes centros comerciales pero esas operaciones me permiten pagar dos mil doscientos euros de alquiler por un local comercial de 80 metros cuadrados en una zona céntrica de Barcelona.
Los animales viven en el pasado o en el futuro. No conocen el presente, por lo tanto son lo más parecido a una criatura mitológica de la que aún no tenemos noticia cierta. La filosofía oriental es mito complaciente para los blanquitos que quieren crecer marcando diferencias. Competir, diferencias que sucumben a un lado oscuro, sentimental, peligroso, latente, nacional e independiente, políticamente voraz con el ser humano. Esto era una crónica sin más y termina denunciando lo que no se ve, lo que no se ha dicho, los fragmentos que vendrán.

31/8/07

28/8/07

una habitación donde siempre llueve

Juan Muñoz. Configuraciones urbanas.
Barcelona. 1992.

26/8/07

miedo líquido

video

cometa

















Aprendo a mirar desde este lado

Clavo mis ojos en tu mirada
Aqui estoy. De frente. Esperando la curva que me lleve a ti
Y sonrío porque no esperamos lo mismo el uno del otro
La voz me viste de persona
En ella reside mi fuerza
Sin la palabra soy un mono desvalido,
un árbol enfermo,
un cacho de locura.

20/8/07

Escalera a la fama

simetría infundada




17/8/07

16/8/07

Diario de un cartero voluble

Primera parte
Emociones en estado bruto

LLevo dos semanas trabajando en Correos. Soy cartero. Me levanto a las 5.45 de la mañana. En media hora, me ducho, me visto y tomo un zumo de naranja. Camino unos diez minutos hasta la línea azul. Metro de Collblanc. Dirección Horta. A las seis de la mañana nadie da los buenos días a nadie. La gente se mira con desconfianza y también con sueño e indiferencia. Principio de normalidad. Los inmigrantes son mayoría. Casi todos son trabajadores. Supongo que van a trabajar a obras, restaurantes, a casas de burgueses o algún otro comercio.
Hago trasbordo en Verdaguer y tomo la línea amarilla en dirección a La Pau. Me bajo en Jaume I. Ya han dado las siete. Entro en un bar que está justo al lado del edificio de Correos. Pido un café con leche y me enciendo un cigarrillo. El camarero es inexpresivo. Tiene una calva poderosa y a penas se detiene a mirarte. Junto a él hay un joven camarero sudamericano, tímido a las observaciones del camarero calvo, probablemente el dueño.
En la barra, indefectiblemente, siempre hay un tipo que bebe cerveza y empalma los cigarrillos, y otro tipo, también alcohólico, muy viejo y con barbas de ermitaño oriental que bebe coñac como un cosaco. Normalmente también hay algunos maderos que se incorporan a la rutina. Intentan ser simpáticos con la gente del bar y se gastan bromas unos a otros, sin conocer el abismo existente entre la manifestación y la inmanencia.
Poco a poco el bar se va llenando de gente. Pago mi café y subo a la tercera planta del edificio. Tomo el ascensor y saludo al guardia de seguridad, un tipo simpático. Le pregunto qué lee y me enseña la portada de un libro, (El mito de la felicidad, Gustavo Bueno, 2005) como si no se atreviese a decirlo en voz alta. Me explica la división que hay en torno a este pensador y su materialismo filosófico; un sabio ilustrado, bueno, un hombre de estos que se atreve con las verdades absolutas y deshecha ese mundo perceptivo que abraza la duda real de lo cotidiano. ¿Conocerá a la frutera del barrio este tal Bueno? ¿Cómo encajar su teoría política sobre la izquierda si unos son eutáxicos y sensatos y otros somos distáxicos o estúpidos?.
Le digo al guardia de seguridad que voy a escribir un libro para ver si puedo salvarme de estos madrugones. Se ríe y me explica que hoy día todo el mundo puede escribir un libro. Días antes me había explicado, también fugazmente, en su papel de falso relativista, que todo depende, y yo me reía y le explicaba, como si estuviéramos jugando en una pista de choque, que hay conceptos, ideas, actitudes y demás mierda abstracta que lleva mucho tiempo existiendo en nuestra sociedad. Otro mito, otro rito.
Abro la puerta de la tercera planta. Justo antes de llegar al mostrador, una mujer de unos cuarenta y cinco años con ojos de sapo y pelo rizado, me mira convencida de que soy un cínico educado. La mañana anterior, a la salida de la boca de metro, excitado porque llegaba veinte minutos tarde a la oficina, le había preguntado si a los funcionarios como ella se les permitía llegar media hora tarde.
Recorro el área de trabajo del distrito 3 sin saludar a nadie. Busco el parte de firmas y un bolígrafo, cuando levanto la mirada del folio, el jefe ya ha clavado su mirada vidriosa sobre mí. Habla muy flojito, muy metido en su papel de tipo correcto que no quiere problemas y quiere jubilarse con setenta años como muy tarde. Hay obras en el metro , le digo desesperado.
Me dirijo a mi sitio de trabajo, 7-0214, vacío mis bolsillos en el cajón y me pongo a tirar cartas.

13/8/07

huella












Este pie de cronista en estado puro, comunicador singular y viajero atento, hace huella en el espacio. Virtuoso particular en el laberinto de la comunicación, se propone ahora viajar por el sur de América, esa tierra tentadora para los visionarios europeos que también constituyeron una cruzada hacia la barbarie con actuaciones perfectamente legítimas y perpetuadas hasta la actualidad con los medios de producción de masas.
Antes viajó a Japón y de ese encuentro nacieron unas crónicas (Instantáneas japonesas, Nacho Rubio, Emboscall, 2007 ) muy personales y embarazadas de mucha gente.
Nacho Rubio es andaluz, de Dos Hermanas, viaja por el mundo y no sale en la televisión. Piensa y reacciona ante la agresividad del núcleo urbano, ya que la estabilidad del núcleo está condicionada por la acción de fuerzas contrarias
Si en esta sociedad la información se construye desde el átomo y la masa del núcleo siempre es menor que la masa general de las partículas que lo componen, en la sociedad del progreso los átomos se concentran, superpuestos, se unen en una especie de transmutación atómica, entonces el comunicador, en su congestión, acaba en una situación de alerta social. Nace una huella, una inflexión en la persona que está y no mira, que invierte su tiempo y no sabe mirar.
Este instante simboliza la superación de la huella, la profundidad del viajero inteligente que nos mira desde una inmensidad.

10/8/07

10807

express

sálvate de este post

8/8/07

6/8/07

sangre de pitufo

29/7/07

El perro y el frasco

Le chien et le flacon

"- Mon beau chien, mon bon chien, mon cher toutou, approchez et venez respirer un excellent parfum acheté chez le meilleur parfumeur de la ville." Et le chien, en frétillant de la queue, ce qui est, je crois, chez ces pauvres êtres, le signe correspondant du rire et du sourire, s'approche et pose curieusement son nez humide sur le flacon débouché; puis, reculant soudainement avec effroi, il aboie contre moi, en manière de reproche.
"- Ah! misérable chien, si je vous avais offert un paquet d'excréments, vous l'auriez flairé avec délices et peut-être dévoré. Ainsi, vous-même, indigne compagnon de ma triste vie, vous ressemblez au public, à qui il ne faut jamais présenter des parfums délicats qui l'exaspèrent, mais des ordures soigneusement choisies."

Charles baudelaire

"Escucha siempre con atención, Max, las palabras que dicen las mujeres mientras son folladas. Si no hablan, bien, entonces no tienes nada que escuchar y probablemente no tendrás nada que pensar, pero si hablan, aunque sólo sea un murmullo, escucha sus palabras y piensa en ellas, piensa en su significado, piensa en lo que dicen y en lo que no dicen, intenta comprender qué es lo que en realidad quieren decir. Las mujeres son putas asesinas, Max, son monos ateridos de frío que contemplan el horizonte desde un árbol enfermo, son princesas que te buscan en la oscuridad, llorando, indagando las palabras que nunca podrán decir. En el equívoco vivimos y planeamos muestros ciclos de vida."

Roberto Bolaño, Putas Asesinas, Anagrama, 2001.

27/7/07

El afilador impaciente

Los viernes por la mañana, en Rafael Campalans, se escucha el silbato del afilador. Lleva una bicicleta muy antigua, a penas 90 años de historia.

Amigo de carniceros, pescaderos y algún que otro chef, este hombre huraño y vehemente, conserva una tradición muy particular que no tardará en desaparecer.
Lo saco de espaldas porque no quiere que le tomen fotografías.
"A la bicicleta, hágale todas las que quiera, pero a mi no, yo no soy tan viejo".
Como casi todos los que nos dedicamos a robar instantáneas, unas veces con riesgo y compromiso, otras convencidos de la importancia del artificio, mi memoria sobre la fugacidad no puede contentarse con una negación del conocimiento.
Tal vez, solo tal vez, el cuchillo ahora bien afilado, corta y cuenta la necesidad inmediata de esas historias de personajes suburbanos, decididamente marginales, protagonistas de un nuevo humanismo literario, visual y decadente.

26/7/07

un payaso sin gracia

tópicos y semblanzas








molino, abstracción y aburrimiento

Estado potencial de inexactitud y cambio


24/7/07

realismo visceral

23/7/07

Taxista ful

21/7/07

Down by Law
























Todos los periódicos de este "santo país" han apostado por un titular sin precedentes: El juez Del Olmo secuestra la revista "El jueves" por una viñeta "denigrante" de los Príncipes.
Para todos es bien sabido que si uno quiere estar verdaderamente informado es imprescindible leer El Jueves, revista satírica de referencia contrastada que ilustra magistralmente las aventuras y desvaríos de nuestra decepcionante clase política.
La mirada pánfila del juez Del Olmo demuestra su imcomprensible sentido del humor y un claro ejercicio de egocentrismo y desidia judicial.
Creía que este respetable señor era un "cazaterroristas", pero ahora nos hemos dado cuenta que detrás de este comportamiento infantil y neoconservador se esconde una sobrevaloración institucional de la sociedad española a nuestra queridísima monarquía. Salga a la calle, haga pornografía emocional y pregunte que estimación tiene la sociedad española de la Casa Real.
En nuestra joven "democracia de blanquitos" hay una especie de lucha interna entre dos pincipios fundamentales recogidos en "La Pactada", esto es, la difícil convergencia entre la libertad de expresión y el derecho al honor.
La monarquía es una institución pública que ha de estar continuamente sujeta a revisión. La doble moral judeo-cristiana impide ver más allá de los límites constitucionales y tiende a buscar el escándalo mediático para olvidar problemas esenciales como el paro, la política de vivienda, los cayucos, el descrédito del Estado-Nación y el terrorismo de estado, las desigualdades sociales, la especulación desenfrenada contra el medio ambiente o la aglomeración de capital.

Señores jueces, hagan más el amor y dejen los antidepresivos. Quizá la libre expresión del pensamiento sea lo más parecido a una sociedad libre, justa y participativa. La monarquía goza de ciertos privilegios que el ciudadano de a pie no tendrá jamás, y todo ello gracias a ¿Dios?. Si pretenden construir una sociedad sin risa ni sátira mejor será que busquen el exilio preventivo en un cementerio de tribunales.

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