17/9/07

Diario de un cartero voluble

Segunda parte
Tropezones y una sonrisa vertical


Las cartas se tiran de pie. Distrito, barrio, sección, calle, número. Por este orden poco fiable nos orientamos. Te diré algo predecible, el tiempo es una inversión con intereses . El plástico y su invasión también. Ambos justifican la propaganda. No sólo en Correos. Las cartas son para los profesionales del oficio. Alguien me contó que durante algún tiempo los contratados de Correos eran utilizados como conejillos de indias cuando ETA utilizaba la privacidad y el erotismo que encierran las cartas para atentar contra algún pececillo gordinflón de la burocracia o algún periodista del establishment social. Mopa al estado social, democrático y de derecho.
Hablar mucho mientras tiras cartas puede resultar un insulto a tus compañeros. Lo que más se lleva ahora es enchufarte los cascos y comentar noticias y discos con el locutor. Él te venderá su voz y tú pensarás que es un farsante con suerte. Yo te diré que tu vida es una puta mierda. Y lo sabes. Lo has pensado alguna vez. De lo contrario no leerías esto.
Algunos carteros quieren salir antes. Su barrio está limpio y por la tarde tienen otro empleo: un bar, jardinero, cuidador de ancianos, encuestador, camello ocasional. Te cuento el tópico del trabajo flexible. Casi nadie protesta por lo esencial. Sólo os quejáis cuando hay muchas cartas, dirá la jefa. No milito en ningún partido, más bien soy un vigilante acusador. . Una empresa con unos 60.000 empleados, precarios, mal pagados, en manos de la privatización que vendrá, peligrosamente se afirma como la solución a un sueldo digno.Y para bien, la exploración subversiva del caos. Porque el trabajo de cartero puede resultar maravilloso, en el sentido de encontrar el buzón donde echar la carta.
Sindicatos traidores que pactan a espaldas del trabajador. El peatón amarillo no busca soluciones. El peatón naranja te verá como un vago. En este tiempo breve en el que interpreto y juzgo sólo veo un descontento moral, psicológico y social de la vida cotidiana. Una alternativa a los bocados de este post: www.correosenlucha.spaces.live.com
Escogió un sobre bonito. Puso empeño en la caligrafía. Pidió a la estanquera un sello que discriminara al rey. Lo encontró. El sello se le quedó pegado en la lengua. Un ligero sabor a verde. Pensó. Con esfuerzo lo puso en el margen derecho del sobre. Elva López. Calle Poeta, 8, Bajos, 41658. Lisenda. Chincoladas de perro y frasco. República independiente de los palabros.

1 comentario:

Vera dijo...

Si lo miras en perspectiva, este trabajo es una reliquia del pasado, cuando una carta era un tesoro maravilloso por descubrir.

A dios mediante y a dios gracias, nosotros estamos bien, gracias a dios, tuyo que lo es... Casi siempre "gracias a dios" en este país.

Bien está que ahora han perdido ese aire mágico, porque la mayoría de las veces, solo esperamos los extractos del banco.

Un beso fuerte.